LLUEVE SOBRE MOJADO

Cierto es que en la tarde de ayer un tremendo chaparrón, de los más violentos que recuerdo, dejó más de 30 litros de agua por metro cuadrado en Barcelona, y en apenas media hora. Aún así, es inaceptable que en el Passeig de Colom las palmeras fueran cayendo como fichas de dominó, que en la madrugada todavía hubiera líneas de metro sin funcionar, y sobre todo que hasta bien entrado el día de hoy multitud de sufridos usuarios  hayan estado sin suministro eléctrico. Barcelona deja claro una vez más que es un gigante con pies de barro, además de una ciudad que sólo funciona cuando la climatología acompaña.

AL FINAL DE LA ESCAPADA

À BOUT DE SOUFFLE. 1960. 86´. B/N.

Dirección : Jean-Luc Godard; Guión : Jean-Luc Godard, sobre un argumento original de François Truffaut; Música : Martial Solal; Director de fotografía : Raoul Coutard; Montaje : Cécile Decugis; Consejero técnico y artístico : Claude Chabrol; Productor : Georges de Beauregard; Distribución : SNC (Société Nouvelle de Cinématographie, Imperia Films (Francia).

Intérpretes: Jean-Paul Belmondo (Michel Poiccard, Laszlo Kovacs); Jean Seberg (Patricia Franchini); Daniel Boulanger (Inspector Vital); Michel Fabre (Ayudante de Vital); Henri-Jacques Huet (Antonio Berutti); Antoine Flachot (Carl Zubert); Liliane David (Liliane); Jean-Pierre Melville (Parvulesco); Roger Hanin (Carl Zombach); Richard Balducci (Luis Tolmatchoff); Philippe de Broca, Jacques Rivette, Jean-Luc Godard.

Sinopsis: Michel es un delincuente de poca monta. Tras robar un coche en Marsella, emprende viaje a París para cobrar un dinero que se le adeuda y volver a ver a su amiga estadounidense, Patricia (Jean Seberg). En el camino, perseguido por la policía de tráfico, mata a un agente. Llega a París, pero no tiene dinero, por lo que recurre a varios amigos. Pasa su tiempo con Patricia, intentando convencerla de volver a acostarse con él, y de acompañarle a Roma. Los dos van de un lugar a otro, mientras Michel trata de recuperar su dinero y se oculta de la policía.

La ópera prima de Godard fue, y sigue siendo, un filme controvertido. Que eso sea así más de medio siglo después de su estreno ya significa algo, aunque ese algo hay que circunscribirlo al pequeño colectivo de cinéfilos interesado en una película europea, en blanco y negro y anterior a los Beatles.

Empezaré por decir que no he visto más de cinco películas dirigidas por Godard, y que esta es la única que he visionado en más de una ocasión. Respecto a su valoración, me sitúo a medio camino de entre quienes dicen que se trata de una obra maestra que supone un antes y un después en la historia del cine, y los que piensan que la película no es más que una tomadura de pelo pedante y vacua, porque creo que el film tiene algo de ambas cosas. Visto ahora, es decir, totalmente fuera del contexto en y para el que fue creado, y vistas docenas de películas que copian elementos de ésta, es imposible juzgar lo que significó en su época más que por suposiciones y juicios interesados. Al final de la escapada es básicamente, un policíaco sin pretensiones (la dedicatoria inicial a la Monogram dice mucho al respecto) filmado por un puñado de jóvenes críticos metidos a cineastas y llenos de pretensiones. En esta aparente paradoja se hallan la grandeza y la miseria de esta pieza central de la Nouvelle Vague. Se le agradece la libertad, el descuido (aunque se dice que el famoso montaje a saltos fue más fruto de la casualidad que de la voluntad), la arrogancia, las ganas de epatar, el aire fresco, la química Belmondo-Seberg (encantadora como nunca en ese papel de femme fatale existencialista y peinada a lo garçon), algunas frases para el recuerdo (“Si no le gusta el mar, si no le gusta la montaña, si no le gusta la ciudad… entonces… ¡Que le jodan!”; “Entre el dolor y la nada,  elijo el dolor.”; “No sé si estoy triste porque no soy libre, o no soy libre porque estoy triste.”), el ser todavía hoy en muchos aspectos una película joven y la música de Martial Solal. Resulta irritante por su artificiosidad (todo en la película parece arbitrario y más bien ajeno a la lógica: muchos de los planos, la duración de las escenas, el comportamiento de los personajes, la propia inserción de la música), por la sensación de que el guión importaba un pimiento y porque la escena final me parece tan mal resuelta que resulta más ridícula que conmovedora. Lo que ha quedado de À bout de souffle son fundamentalmente, dos cosas: el poder icónico del personaje del que Belmondo ha vivido durante toda su carrera (sus muecas, su eterno cigarrillo, esa mezcla de elegancia y desaliño, ese híbrido entre Bogart y un macarra barriobajero, esa -hay que decirlo- creación del Chico Martini), y el haber significado el verdadero pistoletazo de salida a uno de los movimientos cinematográficos más influyentes de la segunda mitad del siglo pasado.

NÚÑEZ

La condena a seis años de prisión al constructor Josep Lluís Núñez i Clemente en el Caso Hacienda genera en mí sentimientos encontrados: por un lado me alegra que, por una vez en este país, se castigue la corrupción. Sin embargo, es de subrayar que una justicia en la que se tardan lustros en dictar sentencia sobre un asunto de tanta relevancia tiene poco de justa. Núñez ha cometido un delito que se me antoja muy común entre el empresariado catalán y español: encontrar funcionarios dispuestos a dejarse sobornar, y hacerlo. En su caso, el delito no ha prescrito, lo que es casi una excepción en España, y tendrá que pagar por él. Del resto de condenados, dos casos mucho menos publicitados pero en mi opinión muy interesantes: el dueño de la inmobiliaria IBUSA y (mueca de extrañeza) el asesor fiscal personal del ex-president Pujol, a quien, que nadie se preocupe, no va a investigar ni Dios, ni por esto, ni por nada.

No diré mucho del Núñez empresario, salvo que nadie que haya hecho fortuna en la construcción en estas tierras la consiguió respetando escrupulosamente la legalidad. Me dicen que sus pisos no acostumbran a caerse, que el trato a sus empleados era bueno, dentro de lo que cabe, y que cuando quería algo no reparaba mucho en medios a la hora de conseguirlo. Luces y sombras. Hay un rasgo de él que admiro, supongo que por rabia proletaria: que llegó a Catalunya sin nada y llegó a ser una de las personas más importantes de este país, lo cual nunca fue plato de gusto para muchos de esos sincojones que han mandado aquí desde siempre, y siguen haciéndolo.

Lo que sí tengo claro es que Josep Lluís Núñez es, con permiso del fundador Hans Gamper, el mejor presidente de la historia del Fútbol Club Barcelona, y que hoy se siguen recogiendo los frutos de lo que durante su gestión se sembró: gestión profesionalizada, enorme incremento económico y patrimonial, La Masía, continuado éxito de las secciones profesionales, aumento significativo del poder del club en los órganos de decisión federativos…  en suma, convertir al segundo club de España en uno de los más poderosos del mundo.

Por último, un apunte respecto a otro tema que relaciona barcelonismo y justicia: es de desear que no se necesiten varios lustros para comprobar si Laporta y su banda se llevaron casi 50 millones de euros del Barça y, si así fuera, para que los devuelvan.

20-N

Bueno, pues ya tenemos fecha para unas elecciones generales en las que es de prever que los que crearon el plato de la versión hispánica de la crisis saquen del poder a quienes nos lo han servido tarde y mal. Por lo que a mí respecta, no pienso participar de la fiesta, aunque creo que ganará Rajoy sin obtener la mayoría absoluta que sin duda hoy conseguiría. Al PSOE le queda comprobar si de verdad ha tocado fondo después de la debacle en las municipales y autonómicas de hace unos meses, y si cuatro años en la oposición le servirán para construir una alternativa creíble o para continuar en caída libre. Lo malo para quienes nos estamos tragando el plato que mencionaba al principio, es que el adelanto electoral hace pensar que quienes lo han decidido pronostican que en noviembre el país estará mejor que en marzo, o sea, que la recuperación económica no se la creen ni ellos.

 

HUNTER BRYCE

El señor Abel G., que tanto ha colaborado en la expansión de mi cultura general, me comunicó hace semanas una triste noticia: el fallecimiento de la actriz porno Hunter Bryce (en la foto, emparedada entre Jessica Lynn y Nikita James) a la edad de 30 años. Siempre nos dejan los mejores, porque Miss Bryce era muy buena en lo suyo, como se puede comprobar en cualquiera de los vídeos que de ella podrán localizar en la red (no pongo ninguno porque los pervertidos que se precien no lo necesitan, y a los demás siempre les quedará la imaginación). Te echaremos de menos, Kathryn Sue Johnston, ojalá quienes nos gobiernan fueran la mitad de buenos en lo que hacen que tú en el sexo, y espero que algún día nos veamos en el infierno, lugar previsiblemente mucho más divertido para pasar la eternidad que aquel otro al que la mayoría quiere ir.

 

EL MÓN DE LA CERVESA

Tras unas semanas de inopia lúdica, ayer volví a visitar la que tal vez sea mi cervecería favorita, situada en la calle Espronceda, esquina Meridiana. Local pequeño pero bien diseñado y muy acogedor, está regentado por un matrimonio que sabe lo que tiene entre manos y cuida a la clientela, y posee un repertorio cervecero importante, en especial respecto a las marcas punteras de Alemania y Bélgica. Las tapas son de buena calidad (sin duda superiores a las de cualquier otro espacio especializado en cervezas de importación que uno conozca) y los precios, dado lo que se ofrece, son más un estímulo que un freno a la hora de acudir al lugar.

Uno de las características que más valoro de El Món de la Cervesa es que, si te recomiendan algo, puedes seguir la recomendación con toda confianza. Anoche, sin ir más lejos, pedí una de esas cervezas blancas suaves y refrescantes que tanto me gusta tomar, en especial en verano, y, gracias a que uno tiene la buena costumbre de dejarse aconsejar por los que saben, pude probar la cerveza que puede verse en la foto, o séase, La Trappe Puur, cerveza holandesa, ecológica, de alta fermentación y sin filtrar, con menos del 5% de graduación alcohólica, que es todo un acierto digno de formar parte de la carta de cualquier cervecería que se precie, y de las mejores neveras cerveceras, entre las que, modestia aparte, está la mía. Si además se acompaña de unas almendras saladas, de una bomba que está en las antípodas de la habitual masa recalentada y hecha con material de derribo que se suele encontrar por ahí, de la excelente ensaladilla de mortadela alemana que es uno de mis imprescindibles del local, y de una tertulia a la altura de todo eso, pues uno hasta se olvida de que viene de pasar medio día infausto.

Hala, a cervecear se ha dicho.

 

CURBELO 2012

  • Desde aquí propongo la creación de una plataforma para proclamar candidato a la presidencia del Gobierno al ilustre senador gomero don Casimiro Curbelo, que en pocas semanas ha pasado de ser un completo desconocido para un servidor a formar parte de su santoral particular. Borracho, putero y fanfarrón… no se me ocurre persona más idónea para gobernar España. Temblad, Mariano y Alfredo P., por fin este país ha encontrado al hombre que necesita y merece.

FE DE ERRATAS

Es un hecho que cuanto más serio se pone uno, más ridículo suele ser el resultado. En concreto, en el post de agradecimiento al personal de Cirugía Cardiovascular de Can Ruti sólo puse un nombre propio, y lo hice mal. El cirujano se apellida Fernández, no Rodríguez. Tan bien quise poner al hombre, que además de médico le hice poeta. En lo de pensar primero y escribir después, prometo irme puliendo.

ASIA A 15 POR HORA

Voy a hablar de un libro en cuya gestación he colaborado en calidad de redactor y corrector de estilo. Se trata de Asia a 15 por hora, crónica del recorrido cicloturístico al que Iván Faure, viajero incansable y tipo cabal, dedicó trece meses de su vida. El texto fue publicado esta primavera y puede encontrarse en librerías especializadas en viajes como Altaïr. Quienes no lo hayan leído y quieran saber lo que es viajar de verdad, o tengan curiosidad por conocer algo más acerca de cualquiera de los dieciséis países que Iván recorrió, harían bien en no perdérselo.

BOBBY GIN

El pasado viernes hice mi primera visita a un garito que me había sido recomendado varias veces en poco tiempo, el Bobby Gin de Gràcia. El local, estéticamente muy interesante, es todo un paraíso para los amantes del gin tonic, causa a la que me he unido últimamente (después de años de dedicación al gin lemon) tras descubrir la tónica Fever Tree. Precios Barcelona (10 € la pieza si la ginebra es de marca top), pero, en una ciudad en la que casi todo lo bueno es caro, y parte de lo malo también, pagar por algo bien hecho no duele tanto. Volveré.