LA LLEGADA

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ARRIVAL. 2016. 116´. Color.

Dirección: Denis Villeneuve; Guión: Eric Heisserer, basado en el relato Story of your life, de Ted Chiang; Director de fotografía: Bradford Young;  Montaje: Joe Walker; Música: Johann Johansson; Diseño de producción: Patrice VermetteDirección artística: Isabelle Guay (Supervisión); Producción: David Linde, Shawn Levy, Aaron Ryder y Dan Levine, para Lava Bear Films-FilmNation Entertainment-21 Laps Entertainment (Canadá-EE.UU.).

Intérpretes: Amy Adams (Louise Banks); Jeremy Renner (Ian Donnelly); Forest Whitaker (Coronel Weber); Michael Stuhlbarg (Agente Halpern); Mark O´Brien (Capitán Marks); Tzi Ma (General Shang); Abigail Pniowsky (Hannah alos 8 años); Julia Scarlett Dan (Hannah a los 12 años); Jadyn Malone (Hannah a los 6 años); Frank Schorpion (Dr. Kettler); Lucas Chartier-Dessert, Christian Jadah, Lucy Van Oldenvarneveld, Andrew Shaver, Pat Kiely, Sonia Vigneault, Mark Camacho, Sabrina Reeves, Julian Casey, Larry Day, Matthew Wilson, Ruth Chiang.

Sinopsis: Una lingüista es reclutada por el ejército estadounidense cuando una nave extraterrestre aterriza en el estado de Montana. Es una de las 12 que una civilización alienígena ha enviado a la Tierra.

El canadiense Denis Villeneuve, que ya se había revelado como uno de los cineastas más interesantes de nuestro tiempo con películas como Incendios Prisioneros, no frustró las altas expectativas que había generado entre la cinefilia su incursión en el subgénero alienígena, La llegada, uno de los films de ciencia-ficción realmente importantes realizados en este siglo. Villeneuve consiguió una película inteligente y sensible sin caer en las trampas del cine de consumo rápido y poso nulo tan habitual en esta época.

Al igual que Christopher Nolan en Interstellar, Villeneuve, que toma como base literaria de su propuesta un relato de Ted Chiang, busca ofrecer un gran espectáculo de ciencia-ficción que, al mismo tiempo, haga pensar al público y le ponga al alcance conceptos científicos clave. La omnipresencia de las esferas proporciona el punto de apoyo que ayuda a entender la película, pues La llegada posee una estructura circular que nos es narrada a partir de un hecho traumático, como es ver a una madre junto al lecho de muerte de su hija adolescente. En la frialdad de una habitación de hospital, la mujer que generó una vida que ahora se apaga explica esa breve existencia a partir del momento clave en el que todo empezó, con el aterrizaje de una docena de naves extraterrestres en distintos lugares de la Tierra, elegidos aparentemente al azar. La eminente lingüista Louise Banks, esa madre, es invitada a comandar un grupo de expertos que intentará comunicarse con los alienígenas que han aterrizado en territorio estadounidense, y que trabajará codo con codo con los militares y con un equipo de científicos liderado por el doctor Ian Donnelly. El reto es poder dar una respuesta clara a la pregunta clave: ¿qué han venido a hacer esos heptápodos, que manejan un concepto del tiempo completamente distinto al lineal que caracteriza a nuestra especie, a nuestro extraño planeta?

Villeneuve huye de las historias de invasiones alienígenas al uso, y adopta un enfoque más adulto e intelectual que, sin embargo, engancha como el mejor thriller. A partir de una estética fría, pero de enorme buen gusto, y de una puesta en escena en la que predomina la contención y se dejan los golpes de efecto para los momentos narrativos clave de la historia, el director canadiense utiliza a las criaturas venidas del espacio exterior para poner a nuestra propia especie delante del espejo. La visión del director no me parece muy distinta a la de quienes desearíamos que se produjera una invasión extraterrestre de verdad e intentaríamos contribuir en lo posible a su éxito, pues esa llegada que da título a la película desata, en la inmensa mayoría de los terrícolas, las reacciones previsibles: miedo, agresividad, pìllaje… la diferencia es que, en el film, los mejores representantes de nuestra especie, que son la lingüista y el científico, se hallan en el momento y el lugar adecuados para impedir el previsible fiasco de la visita alienígena. Porque los extraterrestres han venido para decirnos algo (hecho que demuestra un inmenso valor), utilizando un lenguaje no verbal basado en círculos, y el espectador vive con tensión de la odisea de la doctora Banks por traducir ese mensaje antes de que sus semejantes la emprendan a bombazos con los recién llegados. Elegante, casi minimalista (como la notable partitura de Johann Johansson), pero sin pretender conquistar al público desde la pedantería, Villeneuve nunca engaña, pues ofrece una historia que posee inteligencia y sensibilidad (es extraño, en el cine y en la vida, que algo o alguien reúna ambas cualidades, sustituidas con demasiada frecuencia por el sentimentalismo barato) y que nos hace pensar, pero al tiempo nos da todas las claves de un film que es un círculo perfecto. El final, para mi gusto, es excelente, con momentos de verdadera poesía. Ahí, Villeneuve supera a Nolan.

Al frente del reparto, tenemos a una de las mejores actrices de este siglo, Amy Adams, que brinda una magnífica interpretación, profunda y ajena al recurso fácil del despliegue lacrimal. Sobre su personaje gira toda la película, y está claro que Adams tiene talento para soportar ese peso sin problemas. Jeremy Renner es un gran actor, aquí en un registro más contenido que en algunos de sus papeles más recordados, que puede dar una perfecta réplica a una intérprete como Amy Adams, y Forest Whitaker uno de esos tipos que siempre aportan su sello de calidad a todas las películas en que participa. El eficaz Michael Stuhlbarg, cuyo papel constituye el punto de conexión entre los personajes positivos y la idiocia reinante en casi todo el resto del planeta, merece buena nota y completa el cuarteto protagonista. Más allá, los personajes realmente a destacar son esos extraterrestres heptápodos de aspecto inquietante e inteligencia superior.

Gran película de un director que ya posee un número interesante de obras notables para lo breve que es su filmografía, y que se confirma como uno de los cineastas a seguir de cerca en esta época. La llegada es una película redonda, en todos los sentidos del término, y queda desde su mismo estreno como una obra importante del cine de ciencia-ficción.

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