
YUKI NO TAIYOU. 1972. 5´. Color.
Dirección: Hayao Miyazaki; Guión: Hayao Miyazaki, basado en el manga de Tetsuya Chiba; Dirección de animación: Hayao Miyazaki, Yasuo Otsuka y Yoichi Kotabe; Producción: Hayao Miyazaki, para Tokyo Movie Shinsha (Japón).
Intérpretes: Animación.
Sinopsis: Yuki es una niña de diez años que fue abandonada cuando era un bebé a las puertas de un orfanato. Criada en un entorno rural de Hokkaido, disfruta de una existencia despreocupada hasta que una familia decide adoptarla, circunstancia que alterará por completo su vida.
No todas las grandes carreras empiezan siéndolo. La de Hayao Miyazaki se inició de un modo más bien frustrante, porque El sol de Yuki, su primera experiencia como director en solitario, estaba concebida como presentación de una adaptación del manga homónimo de Tetsuya Chiba, publicado en 1963. Sin embargo, el proyecto no consiguió despertar el interés necesario entre los responsables televisivos y nunca llegó a realizarse. La trayectoria posterior de Miyazaki ha hecho posible la recuperación de este trabajo.
La historia tiene como protagonista a Yuki, una niña huérfana de diez años que ha crecido en un orfanato, aunque su existencia está lejos de responder a la imagen convencional de una infancia triste y desamparada. Dotada de una personalidad vivaz, independiente y algo revoltosa, disfruta de una libertad que parece encontrar su mejor expresión en los paisajes rurales de Hokkaido. La posibilidad de ser adoptada por una familia introduce un cambio sustancial en su existencia y constituye el punto de partida de una aventura que, de haberse materializado la serie, habría permitido desarrollar las relaciones y conflictos apenas esbozados en este avance.
Lo primero que llama la atención es que ya aparecen algunos de los rasgos que, con el tiempo, acabarían convirtiéndose en señas de identidad del cine de Miyazaki. La protagonista es una niña de carácter fuerte, enérgica y vitalista, que ama la naturaleza y la libertad, aunque muy pronto conoce los sinsabores de la vida adulta. En esta obra primeriza y atípica, muchas de las constantes del cine posterior de Miyazaki, que también encontramos en las célebres series de televisión a las que estuvo asociado, como Heidi o Marco, ya están ahí. Desde el punto de vista de la animación, resulta especialmente interesante comprobar la soltura con que Miyazaki aborda el movimiento de su pequeña protagonista. El dibujo presenta todavía algunas características propias de la producción televisiva japonesa de aquellos años, pero ya se aprecia una atención especial a la composición de los planos y a la relación entre los personajes y los espacios que habitan.
El mayor inconveniente de la obra es, precisamente, su carácter fragmentario, porque El sol de Yuki no es un episodio piloto, como he leído por ahí, sino un tráiler. Sin embargo, esta circunstancia no impide apreciar la frescura de la propuesta ni el encanto de una protagonista que posee ya una personalidad reconocible.
Este pequeño trabajo primerizo posee, en definitiva, un valor histórico importante. Lo vemos hoy por ser obra de Hayao Miyazaki, pero el embrión de su talento ya se manifiesta aquí.