
BECOMING LED ZEPPELIN. 2025. 121´. Color.
Dirección: Bernard MacMahon; Guión: Bernard MacMahon y Allison McGourty; Dirección de fotografía: Vern Moen; Montaje: Dan Gitlin; Sonido: Nicholas Bergh; Producción: Bernard MacMahon, Allison McGourty, Ged Doherty y Duke Erikson, para Paradise Pictures-Big Beach (Reino Unido-E.E.U.U.).
Intérpretes: Jimmy Page, Robert Plant, John Paul Jones, John Bonham (archivo).
Sinopsis: Documental que reconstruye los orígenes y los primeros años de Led Zeppelin.
Bernard MacMahon, director de American Epic, alabado documental sobre las raíces de la música popular estadounidense, se enfrenta en Becoming Led Zeppelin a uno de los grandes mitos de la historia del rock. El grupo, modélico en lo relativo a la administración de su propia leyenda, en especial su guitarrista Jimmy Page, cabeza visible de este proyecto, explica de primera mano su historia, dejando claro que la película aspira a ser la versión oficial de la misma. MacMahon recibió el encargo, y lo solventó con nota alta, la que corresponde a un film muy bien elaborado que obtuvo diversos premios en certámenes centrados en un género, el documental musical, que siempre fue de mi agrado.
Becoming Led Zeppelin es la crónica de la formación de la banda. MacMahon retrocede hasta la infancia y adolescencia de sus protagonistas para mostrar que, antes de la aparición del grupo, ya existían cuatro carreras musicales de enorme interés. Jimmy Page aparece como el niño que descubre la guitarra y acaba convirtiéndose en uno de los músicos de sesión más solicitados de Inglaterra; John Paul Jones, como un extraordinario arreglista y multiinstrumentista, con formación musical eclesiástica y familia proveniente del mundo del espectáculo; Robert Plant, como un joven cantante especialista en meterse en problemas y obsesionado con el blues y el rhythm and blues; y John Bonham, curtido en distintas formaciones en los años 60 y dueño de un sonido a la batería que ya desde sus inicios era de los más reconocibles del rock. Led Zeppelin no surgió de la nada, sino que fue un proyecto de Jimmy Page junto a tres músicos de reconocido talento y, a pesar de su juventud, amplia y variada trayectoria profesional.
Uno de los mayores aciertos de la película consiste en conceder a esos antecedentes la importancia que merecen. Todos hablan de los músicos que les hicieron apasionarse por lo que pronto sería su oficio y, en concreto, Page analiza su trabajo como músico de sesión, en el que coincidió varias veces con Jones. La grabación de canciones ajenas en una o dos tomas y el ambiente de los estudios londinenses moldearon al guitarrista, que había conocido el éxito como miembro de los Yardbirds, formación en la que aprendió además lo que no debía hacer con su nuevo grupo, que tomó su forma definitiva con la llegada de Robert Plant y John Bonham. El encuentro entre Page y Plant, que no se conocían, la incorporación de Bonham y Jones y los primeros conciertos permiten contemplar el nacimiento de una química que es la que hace que el valor de un grupo sea mayor que el de la suma de sus componentes. En este punto, el film resulta más convincente cuando deja que la música hable que cuando intenta explicar con palabras por qué aquella combinación de artistas fue excepcional.
Porque Becoming Led Zeppelin es, sobre todo, una película para escuchar. El material de archivo de los primeros conciertos posee una fuerza extraordinaria, y las imágenes permiten comprobar algo que cualquier relato retrospectivo corre el riesgo de convertir en leyenda: aquellos cuatro músicos eran realmente formidables. La cámara se detiene en Page, Plant, Jones y Bonham como si todavía no supiera que están contemplando el nacimiento de una de las bandas más importantes de la historia. Los conciertos de los primeros años, las fotografías, las películas domésticas y las grabaciones recuperadas adquieren así un valor casi arqueológico. Estamos viendo a Led Zeppelin antes de convertirse en el Led Zeppelin que todos conocemos. Y con un sonido cojonudo, merecedor de los mayores parabienes.
La principal limitación de la película es su autocomplacencia. Los propios protagonistas cuentan su historia y, aunque sus testimonios son valiosos, el resultado se aproxima más a una biografía autorizada que a una investigación crítica. Bien es cierto que el lado oscuro de la leyenda de Led Zeppelin tomó forma años más tarde, pues la película se detiene con la publicación y el éxito inmediato del segundo álbum del grupo, pero es que la parte salvaje ni se menciona, como si en las primeras giras estadounidenses del grupo la cosa hubiese sido de lo más angelical. Eso, y la conocida historia de Zeppelin como el grupo de rock más exitoso de los años 70, queda para otra película, parecen decirnos Page y MacMahon.
Con todo, el film consigue algo que no resulta sencillo con una banda cuya historia ha sido contada tantas veces: devolver cierta sensación de descubrimiento, incluso a los propios músicos, a los que se muestran piezas de archivo que desconocían. La vocación despertada gracias a Lonnie Donegan, Little Richard, Eddie Cochran, Sonny Boy Williamson o James Brown, la primera vez que Page ensayó con Plant y Bonham, las primeras actuaciones, el desembarco en Estados Unidos y la fulgurante reacción del público, muy distinta a la que obtuvieron en un principio en su país natal, se muestran de una manera genuina, dejando claro que detrás del gran monstruo del rock siempre estuvo la pasión por la música de cuatro jóvenes ingleses. Muy interesante resulta la explicación del papel desempeñado por Peter Grant y de la estrategia empresarial que permitió al grupo escapar de determinados mecanismos de la industria discográfica, que Page ya había sufrido con los Yardbirds. Led Zeppelin quiso desde el principio ser dueño de su música, sus presentaciones públicas y su imagen. Su mérito fue lograrlo casi desde el principio.
Otro aspecto a destacar de Becoming Led Zeppelin es su condición de tributo a John Bonham, a través de imágenes de archivo y grabaciones recuperadas de las escasas entrevistas que concedió. La película consigue transmitir que fue mucho más que un batería, y con ello explica que la banda se disolviera tras su muerte.
El ritmo es pausado, cuando no es la música la que toma el protagonismo. Mac Mahon concede mucho espacio a las actuaciones en directo, y ahí la magia surge a cada instante, por mucho que parte del público de sus primeros conciertos se tapara los oídos ante el elevado volumen de la propuesta. No hacen falta críticos, ni que los propios músicos expliquen sus canciones: basta con verles interpretarlas en directo para comprender por qué Led Zeppelin fueron tan grandes.
Como suele suceder en los documentales realizados con la colaboración de los propios protagonistas, la memoria se convierte aquí en una forma de construcción del relato. Page, Plant y Jones recuerdan su pasado desde la perspectiva de quienes sobrevivieron a él, y la película acepta buena parte de esas versiones sin someterla a preguntas incómodas. El resultado es elegante, respetuoso y, en determinados momentos, fascinante, pero también demasiado prudente. Becoming Led Zeppelin quiere desmontar algunos tópicos sobre el grupo, pero evita enfrentarse a otros que forman parte inseparable de su leyenda.
Con una magnífica utilización del material de archivo, un excelente trabajo de restauración sonora y algunas actuaciones que justifican por sí solas el visionado, Becoming Led Zeppelin funciona como una apasionante introducción a los orígenes de una de las bandas fundamentales de la historia del rock. Los aficionados encontrarán abundantes motivos para volver a escuchar canciones archiconocidas desde una perspectiva diferente, mientras que quienes se acerquen por primera vez al grupo, y deseo que entre ellos haya muchos jóvenes, comprenderán cómo cuatro músicos procedentes de mundos distintos pudieron crear una combinación irrepetible. Es una lástima, sin embargo, que el carácter oficial de la obra limite la mirada crítica, pero también es cierto que Page, Plant y Jones tienen todo el derecho a presentar su historia como quieran, y que aquí lo hacen mediante una película de alta calidad.