
PLEVEL/WEEDS. 2024. 13´. Color.
Dirección: Pola Kazak; Guión: Pola Kazak; Dirección de fotografía: Jakub Lojda; Montaje: Alisa Sheli; Música: Sergei Cheremisinov; Producción: Maria Motovska, Jiri Pecinovsky, Martin Vandas y Marcela Vratilova, para MAUR Film-Filmova Akademie Miroslava Ondricka (República Checa).
Intérpretes: Zuzana Hykysova-Petranova (Voz).
Sinopsis: Una mujer cuida su jardín, fuera del cual crecen sin control las malas hierbas. Un temporal de viento hace que las semillas del exterior alcancen el refugio.
No deja de ser un fenómeno extraño en el mundo del cine que alguien consiga premios y repercusión internacional con un trabajo estudiantil. Es lo que le ha sucedido a la directora checa Pola Kazak, que con Malas hierbas, su primera obra, ha despertado la atención de crítica y espectadores de distintos certámenes europeos cuyo eje es el cine de animación. Kazak, que además de en este campo ha cursado estudios de fotografía y producción de documentales, se reveló en su ópera prima como una joven promesa a la que tener en cuenta de cara al futuro.
En este film, la directora partió de los storyboards realizados por ella misma para tejer una historia de estructura sencilla, cuyo trasfondo político es harto evidente. Kazak utiliza la animación tradicional y toca un tema de máxima actualidad a través de la figura de una mujer adulta, amante de las flores, que cultiva un bello jardín al que accede después de recorrer un largo camino plagado de malas hierbas. Ella es feliz en ese Edén aislado del exterior, hasta que deja de estarlo a causa de una violenta tempestad, que transporta las semillas de esos extensos campos hasta el jardín, donde germinan con rapidez pese al empeño de la mujer en arrancarlas. En este punto, la directora, con la ayuda de una música de marcado carácter dramático, sitúa la historia en el límite del cuento de terror, aunque una vez culminada la tragedia da un giro hacia un discurso, quizá ingenuo, que constituye una apología de la mezcla de culturas y la tolerancia entre ellas. Sin salirnos de la biología, Kazak no nos habla de las especies invasoras que destruyen ecosistemas, aunque podría, sino que nos viene a decir que, ya que es imposible poner puertas al campo, es mejor extraer lo positivo de ello.
En todo caso, se trata de un trabajo pulido, en el que se notan tanto la implicación de la directora en el proyecto, como lo clara que ella tenía la manera de presentarlo al público. Por mi parte, considero que Malas hierbas es un producto interesante y de calidad, que no merece pasar desapercibido, pues es solvente en lo visual y ofrece elementos para un debate serio sobre una cuestión en la que los extremos se lo comen todo. Conviene seguir la pista a Pola Kazak.