COBAIN: MONTAGE OF HECK

COBAIN: MONTAGE OF HECK. 2015. 136´. Color.

Dirección: Brett Morgen; Guión: Brett Morgen; Dirección de fotografía: Eric Edwards, James Whitaker y Nicole Hirsch Whitaker; Montaje: Joe Beshenkovsky y Brett Morgen; Música: Kurt Cobain, Nirvana; Producción: Danielle Renfrew Behrens y Brett Morgen, para HBO Documentary Films-Public Road Productions-Primary Wave Entertainment-Polder Animation (EE.UU.).

Intérpretes: Kurt Cobain, Krist Novoselic, Courtney Love, Wendy O´Connor, Kim Cobain, Don Cobain, Tracey Marander, Jenny Cobain.

Sinopsis: Biografía de Kurt Cobain, líder de Nirvana, realizada a partir de sus escritos, canciones, dibujos y vídeos caseros.

Autor de varios documentales de enjundia relativos a distintas figuras del cine y de la música, Brett Morgen pasó de los Rolling Stones, protagonistas de su film Crossfire hurricane, a quien puede calificarse como el último icono de masas del rock, Kurt Cobain, abanderado del movimiento grunge que se quitó la vida en 1994, a los 27 años. La obra de Morgen fue alabada por su íntimo acercamiento al malogrado artista, y consolidó el prestigio de uno de los cineastas importantes de la no-ficción actual.

Con acceso a infinidad de material inédito perteneciente a quien fue cantante, guitarrista y compositor principal de Nirvana, Morgen optó por una biografía personal que posee las ventajas, y también los inconvenientes, de los primeros planos: ofrece una visión muy cercana de Cobain, pero esa misma proximidad le resta perspectiva a la película, que explica mucho mejor quién fue Kurt Cobain que aquello que él y su banda significaron en el panorama musical de principios de los 90. No me parece mal, desde luego, que Morgen ofrezca una visión de biógrafo más que el punto de vista del fan, pero un mayor empeño en la contextualización hubiese generado, junto con los valioso documentos que se incluyen en el film, unos resultados sobresalientes. Un puñado de personas que fueron importantes en la vida de Cobain (la mayoría para mal, todo hay que decirlo) prestan su privilegiado conocimiento de quien fue un outsider de manual que, en cuestión de meses, pasó a ser una celebridad planetaria y un símbolo para quienes buscaban caminos alternativos en la vida y en el rock. Nacido y criado en Aberdeen, una pequeña ciudad cercana a Seattle que, en los años de crecimiento de Cobain, vivió la decadencia de una de sus principales fuentes de riqueza, la industria maderera, el pequeño Kurt vivió de forma traumática el divorcio de sus padres y pasó a ser un adolescente marginal, en permanente conflicto con unos familiares que le rechazaban y cuya única válvula de escape, dado que tampoco gozaba de mucho predicamento entre los chicos de su edad, era su lado creativo: Kurt escribía y dibujaba con pasión, pero fue en la música donde halló el canal idóneo para volcar su rabia juvenil bajo la forma de un punk-rock influido por bandas como los Pixies, Sonic Youth o los primeros REM. Formó, junto a uno de sus pocos amigos, el bajista Krist Novoselic, el grupo Nirvana, que acaudilló un popular movimiento musical que fue extendiéndose desde Seattle y sus alrededores hacia el resto de los Estados Unidos y, en un tiempo récord, hizo girar por completo el statu quo del rock. Para una personalidad tan inestable como la de Cobain, que ya había jugado con la idea del suicidio durante su adolescencia, esa repentina y apoteósica fama era un caramelo lleno de veneno, y todos sabemos cómo terminó la historia.

Morgen ofrece una obra que, pese a su extenso metraje, es muy amena y explota a conciencia el material que le facilitó, en su mayor parte, la familia de Cobain, y en particular su viuda, Courtney Love. Por ello, Montage of heck es uno de los documentales musicales más íntimos que uno haya visto, sensación alimentada por la gran cantidad de vídeos caseros protagonizados por el líder de Nirvana que aparecen en el film, y que abarcan desde su primera infancia hasta las semanas anteriores a un suicidio que, no por esperado, resultó menos traumático para los numerosos seguidores de un grupo que, durante un breve período de tiempo, fue el más relevante sobre la faz de la Tierra. Me parece una excelente idea la de abordar las siempre molestas escenas recreadas a través de la animación, y el modo de alternarlas con los testimonios de las personas más próximas a Cobain (entre quienes uno echa de menos a Dave Grohl, sin duda a causa de sus pésimas relaciones con Courtney Love) y con las mencionadas películas caseras revelan un concienzudo y eficaz trabajo en la sala de montaje. Eso sí, y aunque servidor nunca ha sido, pese a reconocer que Cobain logró unos resultados artísticos meritorios para sus escasos conocimientos, muy devoto de Nirvana, algo más de música en la película tampoco hubiese estado mal. Dicho esto, la inclusión de numerosas grabaciones de audio, textos y dibujos de Cobain enriquecen mucho una historia en la que se ha de reconocer la valentía de Courtney Love al permitir la difusión de imágenes tan íntimas. Es cierto que algunas de ellas parecen estar ahí para contribuir a mejorar la horrenda imagen que buena parte de la opinión pública, y por supuesto la inmensa mayoría de fanáticos de Nirvana, tiene de quien sigue siendo considerada la Yoko Ono del grunge, pero su valor documental es innegable. Se puede discutir la decisión de obviar cualquier referencia al último mes de vida de Kurt Cobain, y añadir que quien quiera información sobre lo que ocurrió en Seattle entre finales de los 80 y mediados de los 90 haría bien en buscar en otra parte, pero a pesar de todo ello, Cobain: Montage of heck es un film de mucha calidad.

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