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EUGENIO

EUGENIO. 2018. 93´. Color.

Dirección: Xavier Baig y Jordi Rovira; Guión: Òscar Moreno y Jordi Rovira; Dirección de fotografía: Xavier Baig;  Montaje: Xavier Baig; Producción: Xavier Baig, para Rec Produccions (España).

Intérpretes: Eugenio, Gerard Jofra, Núria Jofra, Dani Galiot, Eugeni Jofra, Conchi Ruiz, Joan Ferrando, Malen Muller, Enric Frigola, Amadeu Pàmies, Amadeu Molins, Màgic Andreu, Joan Gimeno, Jos Novellón, Gemma Recorder, Mag Selvin, Fede Sardà, Carles Turull, Fernando Rodríguez Madero, Mariano 1´85, Antonio Bolinches, Carlos Latre, Joan Carles Doval, Enrique García Varnetta, Lluís Josep Comerón, Paca Folguera, Luis del Olmo.

Sinopsis: Biografía de Eugenio, un hombre polifacético que triunfó como humorista y cuya vida personal estuvo marcada por la tragedia.

Se hacía casi extraño que no existiera un documental sobre Eugenio, uno de los humoristas más célebres de España en la última época dorada del género en nuestro país. Repartiéndose las tareas, y contando con la colaboración de buena parte de los familiares y amigos del biografiado, el trío formado por Xavier Baig, Jordi Rovira y Òscar Moreno vino a paliar esta carencia con un film que sigue los cánones de esta clase de productos y aborda el dilema que supone hacer humor desde la tristeza. En el éxito de la propuesta tuvo mucho que ver el hecho de que, pese a que hayan transcurrido casi dos décadas desde su fallecimiento, Eugenio sigue siendo un personaje muy recordado por estos lares.

La paradoja del payaso triste, del cómico que hace reír mientras en su interior encuentra pocos motivos para la alegría, se ha convertido en un tópico que, como todos los tópicos, tiene no poco de cierto. Eugenio representó este arquetipo mejor que nadie en España, como mínimo en el período transcurrido desde el fin de la dictadura. Hablamos de un hombre que alcanzó la fama un poco de rebote, y que fue incapaz de gestionar su éxito con mesura, cualidad de la que siempre careció, aunque justo es reconocer que pocas cosas pueden trastocar la mente de una persona como la celebridad repentina. Si a ello le unimos la tragedia personal, tenemos a un Eugenio que durante mucho tiempo permaneció oculto a las miradas del gran público y que es el que nos revela este documental, estructurado en ocho capítulos que se titulan con frases muy reveladoras en la vida del artista. La primera de ellas es una que le dedicó su padre, un tipo severo y chapado a la antigua, a Eugenio, su único hijo varón, cuando éste era un crío: “No harás nada en esta vida”. Ciertamente, la trayectoria académica del muchacho no invitaba a pensar en un futuro exitoso, pero la relación entre la realidad y la lógica es siempre tirante. Con talento para la orfebreria, Eugenio se dedicó a la fabricación de joyas y, pese a que el servicio militar le liberó de las ataduras familiares y descubrió su acusado gen noctámbulo, se echó una novia formal e incluso tenía fecha para la boda. Parecía que al joven Eugenio le esperaba la vida burguesa que sus ancestros deseaban para él, pero antes del casamiento conoció a Conchita Alcaide, y con ella apareció el Eugenio que todos conocemos.

El hecho de contar con el apoyo de la família del humorista catalán hace que esta película sobre su vida adquiera un especial valor, pues por una parte permite que aparezcan en el film, al margen de extractos de multitud de apariciones públicas del biografiado, un gran número de imágenes inéditas de archivo, que dicen tanto o más acerca de la génesis y la eclosión del fenómeno Eugenio que las declaraciones de los testimonios, y por otra posibilitan que el espectador pueda analizar los efectos que tuvo en los hijos del artista, los mayores marcados por el prematuro fallecimiento de la madre, que tan hondo efecto causó en el propio Eugenio, la celebridad y la decadencia de quien, oficialmente, era el cabeza de la família, si bien pocas veces ejerció como tal. Falta el testimonio de Ivens, el segundo hijo que Eugenio tuvo con Conchita Alcaide, pero las abundantes apariciones y los reveladores comentarios de Gerard, el hijo mayor, compensan esta ausencia. Lo que vemos es a un hombre que, gracias a una mujer llegada de otra tierra, encontró su lugar en el mundo, que triunfó de un modo distinto al que esperaba, que perdió al amor de su vida e intentó recuperarlo con otra mujer que guardaba enormes parecidos con la difunta, que gozó de una popularidad enorme, que devoró la vida y que al final, como explica Gerard Jofra en la conclusión de la película, fue devorado por ella. Eugenio me ha hecho reír muchísimo, al igual que a millones de españoles. Al modo de un Buster Keaton, hizo de su impasibilidad una marca de fàbrica y era, sí, un humorista, pero aparecía en escena como la antítesis del gracioso cuentachistes. Incluso utilizaba su falta de gracia natural como excelente recurso cómico (“y ahora, con la alegría que me caracteriza…”). Quizá por eso, su estilo ha perdurado. Eugenio decía que el humor surge de las desgracias. Tal vez tuviera razón, porque él sabia bastante de ambas cosas. Quien quiera conocerle, o simplemente recordarle, hará bien en ver este interesante documental.

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