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JOHN FORD: EL HOMBRE QUE INVENTÓ AMÉRICA

JOHN FORD. THE MAN WHO INVENTED AMÉRICA. 2019. 55´. COLOR-B/N.

Dirección: Jean-Christophe Klotz; Guión: Jean-Christophe Klotz y François Bringer; Dirección de fotografía: Alberto Marquart y Olivier Raffet;  Montaje: Pascal Ariel y Baptiste Filloux; Música: Jean-Christophe Klotz ; Producción: François Bringer, para Arte Films-Hauteville Productions-Lobster Films (Francia).

Intérpretes: John Ford, Paul Bandey, Joseph McBride, Cécile Gornet, Michel Cieutat, Jennifer Ortiz, Fermín Ortiz, Dan Ford, Nancy Schoenberger.

Sinopsis: Documental que analiza la importancia de los westerns de John Ford en la creación de la mitología norteamericana.

El realizador galo Jean-Christophe Klotz ha desarrollado la práctica totalidad de su trabajo en el campo del documental, género al que pertenece esta producción televisiva que intenta explicar lo relevante que es, incluso más allá de lo estrictamente cinematográfico, la obra de uno de los cineastas más importantes de la historia: John Ford. Se trata de un film de pequeño formato y factura europea que sirve para calibrar también las lecturas que del cine de Ford se han hecho a este lado del Atlántico.

Si hemos de clasificar a los directores de cine en virtud de su disposición a prestarse al análisis de su arte, está claro que John Ford fue uno de los maestros más reacios a explicar en público su forma de entender el cine y, por extensión, la vida. Sus películas hablan por él, aunque muchas de ellas son tan ambiguas como su creador. Lo que sí es cierto es que Ford recogió el testigo del primer verdadero narrador de Norteamérica en la gran pantalla, David Wark Griffith y, cual Homero moderno retrató una nación que, en cierto modo, sólo existió en su imaginación de hijo de inmigrantes irlandeses.

La mayor creación de John Ford, y en esto acierta Jean-Christophe Klotz en su enfoque, no fue ninguna de sus películas, sino el lugar en el que ambientó la mayor parte de sus westerns sonoros: Monument Valley, lugar que no posee ninguna relevancia histórica en la conquista del Oeste, se ha convertido, por obra y gracia de un cineasta que descubrió esos paisajes casi por casualidad y supo ver la grandeza cinematográfica que encerraban, en el marco en el que el imaginario colectivo sitúa el origen de los Estados Unidos como potencia mundial. Klotz cuenta con el documentado testimonio de Joseph McBride, biógrafo del director de El hombre tranquilo, que le sirve para narrar la evolución de Ford, un hombre mucho más culto de lo que quería aparentar, lo cual ya le convierte en un espécimen raro, en el campo del western a lo largo de los años. En esa evolución tuvo mucho que ver la relación directa que el director entabló con los indios navajos que vivían en Monument Valley. No hay que olvidar que los Estados Unidos de Norteamérica fueron durante mucho tiempo un país dividido, que vivió una cruenta guerra civil y en cuya génesis se encuentra el genocidio de la población india. No hay rastro de esa poco edificante parte de la historia del Tío Sam en La diligencia, primer western sonoro rodado por Ford, inicio de una larga y fructífera relación con Monument Valley y comienzo también de la relación del director con John Wayne, intérprete al que convirtió en símbolo de la virilidad y del espíritu de los pioneros. En cambio, su último western, El gran combate (desafortunada traducción española de Cheyenne autumn), puede leerse como una condena sin paliativos al trato dado por la población blanca a las tribus nativas de Norteamérica. Entre una y otra película, varios westerns míticos (en el documental se omiten films excelentes, como Misión de audaces o Dos cabalgan juntos) que crearon el mito de cómo se forjó una nación, analizado por la pensadora Cécile Gornet a medio camino entre el didactismo y la pedantería. Más interesante me parece el testimonio de Dan Ford, nieto del cineasta y uno de los pocos parientes vivos que llegó a conocerle en persona.

La puesta en escena es meramente funcional, supeditada siempre al valor divulgativo de la propuesta. Eso sí, me parece superflua la contemporánea absolución, también presente, y no poco, en esta película, que se le ofrece a John Ford de las reiteradas acusaciones de ser un individuo de ideas políticas reaccionarias: quien haya visto con un mínimo de atención las películas más personales del biografiado, varias de las cuales no eran westerns, sabe que John Ford, que vivió y filmó sobre el terreno la Segunda Guerra Mundial, no es John Wayne. Al margen de esto, Jean-Christophe Klotz firma un documental de buena factura que me permito recomendar a todo buen amante del cine.

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