AL SUR DE SAN LUIS

SOUTH OF ST. LOUIS. 1949. 88´. Color.

Dirección: Ray Enright; Guión: Zachary Gold y James R. Webb; Director de fotografía: Karl Freund; Montaje: Clarence Kolster; Música: Max Steiner; Dirección artística: Leo K. Kuter; Producción: Milton Sperling, para United States Pictures (EE.UU).

Intérpretes: Joel McCrea (Kip Davis); Alexis Smith (Rouge); Zachary Scott(Charlie); Dorothy Malone (Deborah); Douglas Kennedy (Lee); Alan Hale (Jake Evarts); Victor Jory (Cottrell); Bob Steele (Slim); Art Smith (Bronco); Monte Blue, Nacho Galindo, Tex Cooper.

Sinopsis: En mitad de la Guerra Civil norteamericana, tres amigos ven cómo su rancho es arrasado por unos cuatreros a sueldo de los yanquis, por lo que deciden unirse a los sudistas.

Dedicado casi en exclusiva al western en la última fase de su carrera, el director Ray Enright consiguió unos resultados más que dignos con Al sur de San Luis, película que podría pasar por una del Oeste típica de su época pero que contiene elementos que hacen interesante su recuperación. Esta vez, Enright no puso su oficio a disposición del protagonista habitual de sus westerns, Randolph Scott, sino de otra gran estrella del género, Joel McCrea. La película tuvo un éxito más bien discreto, pero se la considera, con toda justicia, un buen film de serie B.

Al sur de San Luis comienza con una explosión, lo que da al espectador una idea muy clara de lo que va a ver: acción, espectáculo, peleas y tiroteos. La trama tiene lugar durante la Guerra de Secesión estadounidense, pero el enfoque es abiertamente favorable al bando sureño, que resultó derrotado en la contienda. Tres amigos comparten un rancho, que es destruido por unos cuatreros al servicio de los yanquis. Reducida a cenizas su única fuente de riqueza, los socios terminarán por alistarse en el ejército confederado y ayudando a que éste consiga armamento de contrabando desde México, si bien con intenciones distintas: Kip, que está prometido con Deborah, lo hace para recuperar su propiedad; Lee, por odio a los yanquis y porque se siente atraído por la vida soldadesca; y Charlie, porque comprende que el contrabando de armas es un negocio muy lucrativo que puede darle la posición económica y social que tanto ansía. Este conflicto de intereses, agravado por el hecho de que Deborah cambiará sus preferencias amorosas en beneficio de otro de los miembros del trío, hará que los hasta entonces inseparables amigos emprendan caminos que les distanciarán, quizá para siempre. En este punto, Al sur de San Luis toca un tema que Sam Peckinpah convertirá en el eje central de sus obras más personales: la amistad traicionada, y lo hace con una saludable ambigüedad que hace que el film haya resistido bastante bien el paso del tiempo. Una a una, todas las personas en las que Kip, que siempre se mantiene fiel a sus propósitos iniciales, que no son otros que reconstruir su rancho y casarse con Deborah cuando la guerra termine, confía, terminarán por fallarle, hasta el punto de que su único apoyo verdadero lo encontrará en Rouge, una bella cantante de cabaret. Incluso Kip, que es el personaje más de una pieza de todos los que aparecen en pantalla (Slim es un malvado integral, pero su rol es mucho más secundario) tiene su lado oscuro: el resto de personajes principales, podría decirse que actúan más de acuerdo con sus intereses que con sus principios, aunque en Rouge se percibe un carácter noble. En cambio, los hombres de negocios son seres sin ética que hacen dinero a costa de quien sea.

El rasgo estilístico más recordado de la película son los planos de las botas de los protagonistas, símbolo de su amistad. Por lo demás, hay que mencionar que Enright filma haciendo gala de un notable sentido del ritmo, que las escenas de acción están bastante conseguidas (véase la escena en la que la cuadrilla de Kip y Charlie, que viste el uniforme yanqui para que su contrabando pase desapercibido, es atacada por las tropas confederadas) y que la fotografía tienen un nivel notable. La música tiene un lugar importante en la película, tanto por las canciones interpretadas por Alexis Smith como por la acertada banda sonora que firma Max Steiner.

Siendo un actor al que siempre he tenido en buena consideración, creo que Joel McCrea ha estado mejor otras veces, lo que no quiere decir que su trabajo en Al sur de San Luis sea malo. Con todo, lo mejor del reparto es la magnética belleza pelirroja de Alexis Smith, cuya voz es, además, fantástica. Zachary Scott, en el papel de hombre corrompido por el dinero, lo hace bastante bien, y Douglas Kennedy es el actor más flojo del trío protagonista. A Dorothy Malone se le ofreció un papel que no hace justicia a su talento, y ella lo desempeña con corrección. En roles más secundarios, me quedo con el trabajo de Victor Jory como cuatrero sin escrúpulos.

Buen film de género, muy entretenido, con personajes que van más allá del arquetipo y un desarrollo más que coherente, Al sur de San Luis es un ejemplo claro de por qué el western ha conseguido cautivar al público de distintas generaciones.

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