FÚTBOL ES FÚTBOL… O NO

Creo que fue Lothar Matthaus, excelente futbolista que lideró a la selección alemana campeona del mundo en 1990, quien definió ese estilo futbolístico que por aquí conocemos como tiki-taka de la manera más exacta que soy capaz de recordar: mucho amor y poco sexo. En el fútbol, como en casi todo en esta vida, lo más importante es el resultado: por ejemplo, a los entrenadores se les contrata para ganar, y se les despide cuando no lo hacen. Lo del estilo está muy bien, y de hecho pienso que a la larga el buen juego gana más partidos, pero de ahí a considerar el estilo basado en la posesión, cuyo origen encontramos en el Ajax de finales de los 60, como la tabla de salvación del fútbol moderno, va un buen trecho. Para empezar, porque el interés del aficionado en el partido es directamente proporcional a la cercanía del balón a una de las dos porterías: ver a tres tíos pasarse el balón en horizontal en el centro del campo, y a once apalancados atrás tomando unas olivitas a la espera de recuperar el esférico, aburre a cualquiera. Es más, dudo que utilizar la posesión como argumento defensivo (tener el balón sólo para que el rival no lo tenga, y por tanto se vea incapaz de crear peligro) aporte nada al espectáculo. Los rondos pueden ser vistosos a priori, pero para producir algo más que sopor necesitan un ritmo alto de circulación de balón, pases verticales, desmarques de ruptura y laterales muy profundos (el hecho de que éstos hayan acabado sustituyendo al extremo tradicional, driblador y fino estilista, tampoco me parece un avance del fútbol moderno). Entre el juego cavernícola basado en colgar balones al área sin pasar por el centro del campo, y el monopolio del balón por parte de un equipo que juega a ritmo de tortuga (véase la selección española en el pasado Mundial) hay un justo término medio que es el que, en mi opinión, hace que el futbolero de pro siga acudiendo a los estadios, o simplemente pueda ver los partidos sentado en su sofá sin verse empujado a hacer zapping. Por utilizar un símil musical, entre el death metal y los cantautores, me quedo con el rock clásico.

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