ROLLING STONES: UN VIAJE A TRAVÉS DE LATINOAMÉRICA

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THE ROLLING STONES. OLÉ, OLÉ, OLÉ: A TRIP ACROSS LATIN AMERICA. 2016. 105´. Color.

Dirección: Paul Dugdale; Guión: Sam Bridger y Paul Dugdale; Dirección de fotografía: Jonas Mortensen;  Montaje: Christopher Bird y Tom Watson; Música: The Rolling Stones; Producción: Sam Bridger, para JA Digital-Eagle Rock (EE.UU-Reino Unido).

Intérpretes:  Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood, Charlie Watts, Joyce Smyth, Dale Opie Skjerseth, Paul Gongaware, Adam Wilkes, Jane Rose, Ivald Granato, Osvaldinho da Cuica, Frankie Enfield, Javier Batiz, Armando Molina Solís, Darryl Jones, Tim Ries, Chuck Leavell, Karl Denson, Álex Lora, Matt Clifford, Bernard Fowler, Sasha Allen.

Sinopsis: Documental sobre la gira latinoamericana realizada por los Rolling Stones en 2016.

Con independencia de que su esplendor creativo ocurriera hace varias décadas, o de que su último álbum reivindicable se publicara a mediados de los 90, los Rolling Stones continúan siendo la maquinaria más poderosa del rock, capaz de llenar estadios en todo el mundo. La penúltima muestra de ese poder de convocatoria la tuvimos en la gira latinoamericana de 2016, que llevó a la banda británica a recorrer ocho países del continente antes de finalizar con un evento histórico: el primer concierto de una gran banda de rock celebrado en Cuba. El documental de Paul Dugdale muestra todo el periplo iberoamericano de los Stones, al tiempo que entra en los detalles de la complicada organización del concierto habanero.

He de decir que estamos ante un documental oficial en el sentido más estricto del término. Dicho de otra forma: lo que vemos es lo que los Rolling Stones han querido que veamos. Nada de salidas de tono, trapos sucios o polémicas, sino una veteranísima banda de rock envuelta en su gloria. Porque esos septuagenarios otrora conocidos como Sus Satánicas Majestades estarán lejos de su mejor momento, pero para muchos continúan siendo auténticas divinidades paganas. Sólo hay que ver las imágenes rodadas en Argentina, país en el que los Stones son venerados por legiones de fans. Aún hoy, cuando el poderío subversivo del rock es ya cosa del pasado, impresiona ver las imágenes del estadio Monumental de River Plate botando al unísono al son de los clásicos stonianos. Esto se entiende mejor si se sabe que, como ocurrió en otros muchos países de la zona (y en España: sólo los más viejos rockeros del lugar comprenden lo que supuso la primera visita a nuestro país de la banda británica, allá por 1976, o el histórico concierto celebrado en el Vicente Calderón en 1982), las dictaduras militares que proliferaron en la región en épocas no tan lejanas entendían el rock como el símbolo de libertad que realmente era y se esforzaron mucho en prohibirlo. La película se esfuerza mucho en explicar esto, en dejar claro que, al menos en algunos continentes, una gira de los Stones sigue siendo algo más que volver a poner en funcionamiento la máquina de hacer dinero. Sinceramente, me cuesta creer que, en momentos como el mencionado espectáculo bonaerense, o el concierto celebrado en Sao Paulo bajo una lluvia torrencial, Jagger, Richards, Watts o Wood piensen en la pasta. Creo que su empèño en seguir haciendo giras multitudinarias ya en la tercera edad tiene más que ver con la vanidad que con la codicia. Y es del todo justo que los protagonistas del primer gran concierto de rock celebrado en Cuba fueran ellos: primero, porque son los únicos que protagonizaron la época dorada del género y siguen siendo grandes estrellas, y también porque poseen un repertorio imbatible para cualquier otra banda de rock de estadios.

No hace falta decir que todo está cuidado hasta el más mínimo detalle, y que el acabado técnico es formidable. La crónica de la gira latinoamericana de los Stones es todo lo autocomplaciente que cabría esperar, pero tampoco se me ocurren muchas bandas que tengan tantos motivos para serlo. Ya en su ocaso, los Rolling (que así eran conocidos por aquí en mi época) todavía son capaces de añadir nuevos territorios a su mapa de conquistas. Para ellos, darse un homenaje es interpretar, en países donde nunca habían estado y ante decenas de miles de personas, unas canciones que han hecho vibrar a millones desde hace medio siglo. Paul Dugdale y su equipo saldan el envite con nota alta, pues el resultado gustará tanto a los fans acérrimos de la banda como a aquellos que quieran entender su significado en la historia del rock desde una mayor distancia.

 

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