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LEONARD COHEN: BIRD ON A WIRE

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LEONARD COHEN: BIRD ON A WIRE. 1974-2010. 105´. Color.

Dirección: Tony Palmer; Guión: Tony Palmer; Dirección de fotografía: Les Young; Montaje: Tony Palmer; Música: Leonard Cohen;  Producción: Steven Machat y Martin J. Machat, para The Machat Company (Reino Unido).

Intérpretes: Leonard Cohen, Ron Cornelius, Jennifer Warnes, Bob Johnston, Peter Marshall, David O´Connor, Donna Washburn. Udo Jürgens, Esther Ofarim.

Sinopsis: Crónica de la gira europea de Leonard Cohen en 1972.

 Bird on a wire es una obra maldita, además de la constatación de que los mitos sobreviven mejor en la distancia. El origen de la película hay que buscarlo en el propio Leonard Cohen, quien, a través de su representante, ofreció al prestigioso documentalista británico Tony Palmer ser testigo de la gira que, en 1972, le llevaría a recorrer Europa. Palmer sólo puso una condición: tener licencia para filmar todo lo que sucediera, sin cortapisas ni censuras de ningún tipo. Cohen cumplió a medias con su parte del trato: en efecto, durante la gira Palmer filmó lo que quiso sin obstáculos, pero, insatisfecho con el resultado, el cantautor canadiense decidió remontar una película que, no mucho después, desapareció de la circulación. No fue hasta 2010 cuando Palmer pudo recuperar su obra y reestrenarla de acuerdo al montaje original. Entiendo a Cohen, que por algo escribió años más tarde In my secret life: en un par de momentos de la gira, el cantante habla de “perder el pudor”. En varios aspectos, Bird on a wire peca de impudicia. Todos tenemos derecho a nuestros secretos, a nuestro rincón privado: también los genios, aunque sean muy populares y estén de gira.

Para los aficionados a la música (no sólo a la de Leonard Cohen), Bird on a wire es un documental imprescindible, pues muestra lo que ocurre entre bambalinas con una proximidad pocas veces vista. Palmer usa de forma compulsiva los primeros planos para mostrar que su cámara es un componente más de la banda de Cohen, quien resiste tanta cercanía con dignidad, pese a que Palmer le filma hasta en la ducha.  Una parte sustancial del corpus coheniano ya había sido creada, y podemos escucharla en los fragmentos de conciertos que se incluyen: ahí están Chelsea Hotel, Who by fire, Suzanne, Sisters of Mercy, The partisan y So long Marianne, pero lo novedoso está entre bastidores: tenemos al Cohen reflexivo que esperamos, pero también al sonriente, al seductor (en ocasiones, se diría que a su pesar) y al artista que, cargado de emotividad, sufre cuando se siente incapaz de transmitir el espíritu de sus canciones, ya sea por los recurrentes problemas de sonido o por su propia incapacidad para establecer una comunicación profunda con su público en momentos puntuales. Más allá de un prólogo que ilustra un incidente ocurrido durante una de las actuaciones, el montaje (ágil, por momentos casi atropellado) sigue la gira en orden cronológico, desde Dublín a Jerusalén, y ahí es fácil darse cuenta de lo mucho que han cambiado los estándares del negocio musical en estas décadas. Por mucho que Cohen sea más bien un antidivo, hoy ninguna estrella de la música permitiría que las cámaras o los fans se le acercasen tanto. Hay momentos divertidos (se nota que a Cohen le disgusta esa costumbre, que a mí tampoco me complace, que tienen muchas personas de ponerse a aplaudir en cuanto reconocen una canción, pero el canadiense muestra su contrariedad con una elegancia fuera de lo común), y otros de una intensidad emocional que, de puro impúdica, puede resultar desagradable. Con todo, Bird on a wire es un documental de referencia al que, para ser una obra maestra, le falta distancia (ésa con la que el propio Cohen mira el tardío éxito de sus novelas y libros de poemas), tanto en la manera de filmar como en algunas de las escenas escogidas. Si, en general, los documentales musicales pecan de acercarse poco a los retratados, Palmer se pasa al lado contrario, lo que tampoco es una virtud más que por su infrecuencia. Creo que Leonard Cohen hubiera preferido un término medio. Y un servidor, pese a que ha disfrutado mucho del visionado, también.

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