LA COMUNIDAD

LA COMUNIDAD. 2000. 104´. Color.

Dirección: Álex de la Iglesia; Guión: Jorge Guerricaechevarría y Álex de la Iglesia; Dirección de fotografía: Kiko de la Rica;  Montaje: Alejandro Lázaro; Música: Roque Baños;  Diseño de producción: José Luis Arrizabalaga y Arturo García Biaffra; Producción: Andrés Vicente Gómez, para Lolafilms- Antema 3 TV- Vía Digital (España).

Intérpretes: Carmen Maura (Julia); Eduardo Antuña (Charly); Emilio Gutiérrez Caba (Emilio); Terele Pávez (Ramona); Sancho Gracia (Castro); Kiti Mánver (Dolores); Roberto Perdomo (Osvaldo); Jesús Bonilla (Ricardo); Manuel Tejada (Chueca); María Asquerino (Encarna); Paca Gabaldón (Hortensia); Ane Gabarain (Karina); Enrique Villén (Domínguez); Marta Fernández Muro (Paquita); Eduardo Gómez (García); Ramón Barea, Luis Tosar, Antonio de la Torre, Aitor Mazo, Mariví Bilbao, Manuel Tallafé, Silvia Casanova.

Sinopsis: Una agente inmobiliaria descubre unas bolsas que contienen  300 millones de pesetas en el piso de un anciano fallecido. Lo que no sabe es que los vecinos de la comunidad habían acordado repartirse el dinero.

Tras su espectacular eclosión con El día de la bestia, y un par de films que tuvieron una acogida desigual entre crítica y público, Álex de la Iglesia volvió por sus fueros con La comunidad, comedia negrísima con la que obtuvo un rotundo éxito.

Las comunidades de vecinos, esos microcosmos de apariencia amable e interior mezquino, han dado mucho juego en España, desde el genial, y hoy reeditado, cómic 13, Rúe del Percebe, de Francisco Ibáñez, hasta llegar a las dos mejores telecomedias rodadas en este país, Aquí no hay quien viva La que se avecina. Álex de la Iglesia, con seguridad el director contemporáneo que mejor uso ha hecho de las lecciones impartidas por Luis García Berlanga, se encuentra en su salsa en este cóctel de comedia y terror en la que una persona, que lleva toda la vida esperando ese golpe de suerte con el que soñamos todos los pringados que en el mundo habemos, se enfrenta con unos vecinos dispuestos a todo para cobrar un premio que llevan esperando veinte años.

Los ingredientes son los que han producido las mejores obras de Álex de la Iglesia: humor con trasfondo terrorífico, personajes enfrentados a una situación que son incapaces de controlar, mala leche a raudales y final de vértigo. Ya desde los títulos de crédito se ve que hay nivel. El director mueve la cámara con su destreza característica, contando de nuevo con la ayuda de un Kiko de la Rica con quien no colaboraba desde su primer cortometraje, Mirindas asesinas; se apoya en un guión soberbio, en el que situaciones y diálogos se me antojan difícilmente mejorables, y utiliza con buen oído la inspirada partitura de Roque Baños para crear una película que lo mismo acojona (basta ver la escena en la que, siguiendo a un gato, la cámara entra en el piso del anciano muerto), que hace reír a carcajadas, guiños a Star Wars incluidos. El tema es la codicia; la atmósfera tiene mucho que ver con El ángel exterminador, otra película que Álex de la Iglesia ha visto mucho y bien; el ritmo es frenético. El cineasta de San Sebastián se mueve muy bien en el territorio del exceso: sus obras mayores, y La comunidad se cuenta sin duda entre ellas, tienen  en común la acumulación de elementos y la capacidad del director para estar siempre a punto de que se le vayan de las manos, sin que eso llegue a ocurrir. Cada personaje es un mundo: todos juntos forman el horror de cada día, el de las ilusiones perdidas, la envidia, la mezquindad… el mérito está en construir una comedia brillante con eso. Aquí no se da el todos contra todos que acostumbra a imperar en el mundo real, y que tan bien funciona en las teleseries más logradas, sino un todos contra una (véase la escena de la fiesta de bienvenida que los vecinos organizan a Julia) mucho más adecuado para un largometraje.

Al frente de un reparto tan extenso como destacable tenemos a una Carmen Maura que da lo mejor de sí misma, alternando los registros que le dieron fama junto a Pedro Almodóvar con los mostrados en El crimen de la calle Fuencarral. Su interpretación es una de las mejores en su extensa carrera. Del resto, destacar a un magnífico Emilio Gutiérrez Caba (impagable su momento shakespeariano hablando de la bendita/maldita quiniela), a una brutal Terele Pávez, que con Álex de la Iglesia siempre hace el mismo papel y siempre lo hace de maravilla, a un Sancho Gracia que se presta con estilo a encarnar un personaje de tintes autoparódicos, y a ese trío de encantadoras mujeres execrables que forman Kiti Mánver, Paca Gabaldón y María Asquerino. Muy adecuado Eduardo Antuña a la hora de incorporar al, a la postre importantísimo, personaje más freak de la función. Jesús Bonilla hace una vez más de sí mismo, y el más flojo me parece Roberto Perdomo, aunque cumple interpretando a un Dinio de la vida.

Lo dicho, obra mayor. Se ve sin pestañear, asusta, divierte y nunca flaquea. Uno de los mejores films de su director, lo que equivale a decir uno de los mejores films rodados en España en el último cuarto de siglo.

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