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SMILEY, DETECTIVE

JOHN LE CARRÉ. Asesinato de calidad (A murder of quality). Bruguera. 187 páginas. Traducción de Mª Luisa Borrás.

Asesinato de calidad es la segunda novela de John Le Carré. Como en la anterior, Llamada para un muerto, el protagonista es George Smiley, pero aquí la cosa no va de espías, sino que encontramos al personaje más emblemático creado por Le Carré sumergido en una trama detectivesca, en la que se involucra para ayudar a la señorita Brimley, antigua compañera en el servicio secreto reconvertida en editora de La Voz Cristiana, una publicación reñida con la modernidad. A la redacción llega una carta firmada por una suscriptora, Stella Rode, en la que ésta afirma que su marido, profesor del exclusivo colegio de Carne, pretende matarla. Poco después de que Smiley tenga conocimento de la carta y empiece a hacer averiguaciones, Stella Rode es asesinada, y Smiley parte hacia Carne con el objetivo de introducirse en su cerrado mundo y llegar allá donde la policía no puede, o ni se plantea llegar.

Sin ser una de las novelas más distinguidas de Le Carré, Asesinato de calidad tiene mayor interés que el de ser la pieza rara del Quinteto de Smiley. Por un lado, está la trama detectivesca, que parece influida por las historias de Poirot, la búsqueda del asesino entre pistas falsas y personas con mucho que ocultar. A mi entender, los aspectos más destacados de la novela son otros dos: la descripción del universo de Carne y la personalidad de George Smiley.

Respecto al primero de los puntos mencionados, cabe decir que el retrato de la alta sociedad inglesa que hace el autor no es precisamente elogioso. Detrás de la distinción, el clasismo y el idílico aspecto de Carne se esconde un completo abanico de las miserias humanas, en el que nadie, empezando por la propia difunta, es lo que parece. En el noble y anticuado colegio, las normas de conducta habituales se resumen en dos palabras que riman en castellano: apariencia y maledicencia. Un asesinato, al que sucede otro, cometido para tratar de ocultar el primero,  facilita la llegada de intrusos y, con ella, que se ponga al descubierto la cara oscura de Carne.

Uno de esos intrusos, y sin duda el más perspicaz de todos ellos, policía incluida, es George Smiley. Ya retirado del espionaje, se implica en el caso por lealtad a una ex-compañera y, lenta pero inexorablemente, va desentrañando el suceso. Smiley es un hombre de reflexión, no de acción. También es un tipo metódico, solitario  y desencantado, un especialista en pasar desapercibido y averiguar lo que sus semejantes se esfuerzan en ocultar. Triunfa por su cerebro, lo que le distingue del espía arquetípico. Le Carré, que volcó en él todos los conocimientos adquiridos durante su estancia en el servicio de inteligencia británico, lo convirtió en detective en Asesinato de calidad, un agudo divertimento criminal de lectura placentera.

 

 

 

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