LA DALIA NEGRA

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THE BLACK DAHLIA. 2006. 118´. Color.

Dirección: Brian De Palma; Guión: Josh Friedman, basado en la novela de James Ellroy; Director de fotografía: Vilmos Zsigmond;  Montaje: Bill Pankow; Diseño de producción: Dante Ferretti; Música: Mark Isham; Direccion artística: Christopher Tandon; Producción: Art Linson, Avi Lerner, Rudy Cohen y Moshe Diamant, para Signature Pictures-Millenium Films-Universal Pictures (EE.UU).

Intérpretes: Josh Harnett (Dwight Bucky Bleichert); Scarlett Johansson (Kay); Aaron Eckhart (Lee Blanchard); Hilary Swank (Madeleine Linscott); Mia Kirshner (Elizabeth Short); Mike Starr (Detective Millard); Fiona Shaw (Ramona Linscott); Patrick Fischler (Loew); John Kavanagh (Emmett Linscott); William Finley (George Tilden); James Otis, Troy Evans, Anthony Russell, Pepe Serna, Angus MacInnes, Rachel Miner, Gregg Henry, Rose McGowan, Richard Brake, Kevin Dunn, k.d. Lang.

Sinopsis: Bucky Bleichert es un joven policía de Los Ángeles que, junto a su compañero Lee Blanchard, debe investigar el asesinato de la aspirante a actriz Elizabeth Short, conocida como La Dalia Negra.

Brian De Palma, uno de los más destacables cineastas norteamericanos de las últimas décadas, se embarcó en la complicada tarea de llevar a la pantalla La Dalia Negra, una de las novelas que forman el Cuarteto de Los Ángeles, de James Ellroy, quien a su vez se inspiró en el brutal, y nunca resuelto, asesinato de la aspirante a actriz Elizabeth Short. Las comparaciones con L.A. Confidential, oscarizada adaptación de otra novela del mismo autor, iban a ser inevitables, y De Palma, director que nunca ha gozado del beneplácito de un nutrido sector de la crítica, no consiguió salir airoso de ellas. No he leído la novela de Ellroy, pero puedo decir que La Dalia Negra podría haber sido una obra maestra, y no lo es. Tampoco es el desastre que muchos han querido ver.

El principal problema reside, a mi parecer, en el guión, confuso y carente del gancho necesario. Dada la extensión y densidad de la novela, el reto de adaptarla era difícil, y la impresión que uno tiene es que, en este caso, los recortes realizados en la sala de montaje perjudican el resultado y entorpecen, al menos hasta las escenas finales, la necesaria claridad expositiva. De Palma, director virtuoso en lo técnico y más discutible en lo literario, ha de lidiar con un texto al que le falta coherencia (algunos personajes aparecen y desaparecen de la acción sin que uno sepa muy bien por qué) y le sobran digresiones. Me parece, eso sí, acertada la idea del director de incluir a Elizabeth Short como personaje, pues permite una mejor comunicación entre el espectador y la víctima. Otros aspectos, como el triángulo amoroso o la utilización de la voz en off, así como la dosificación de la información relevante para la resolución del crimen, no acaban de estar bien resueltos.

Técnicamente, el film es soberbio: la química entre De Palma y ese genio de la luz llamado Vilmos Zsigmond permanece intacta, y la recreación del Los Ángeles de la posguerra (a la que ayuda no poco la buena partitura compuesta por Mark Isham) es glamourosa y preciosista. En lo estético, La Dalia Negra es difícilmente mejorable. Sólo hay que ver el modo en que De Palma filma el combate de boxeo, el tiroteo y la posterior persecución entre la pareja de policías protagonista y unos gángsters, el videoclip consagrado a esa excelente cantante llamada k.d. Lang o la cena en la mansión de los Liscott (sin duda, una de las escenas más conseguidas del film), por no hablar del clímax, para darse cuenta de que De Palma es un superdotado en lo visual. Quizá un punto más contenido que en sus proyectos más personales, pero con el mismo dominio del lenguaje cinematográfico de siempre.

Otro de los principales puntos flacos de La Dalia Negra, si no el mayor, está en su reparto. Josh Harnett no es el colmo de la expresividad, y diría que una película de estas dimensiones, más adecuada para un Sean Penn con unos cuantos años menos, le queda grande, pues su papel es casi el único que encuentro bien perfilado. Scarlett Johansson es una mujer muy sexy, pero una actriz mediocre, y Aaron Eckhart se limita a estar correcto. La mejor del reparto es, con diferencia, Hilary Swank, que suple con un notable buen hacer las dificultades de un papel en principio poco adecuado para ella como el de femme fatale. Destaco también a John Kavanagh y Mia Kirshner. Fiona Shaw, en cambio, me parece sobreactuada. De Palma se permite diversos guiños a sus fans, y uno de ellos es incluir en el reparto a dos actores como William Finley y Gregg Henry, que aparecen en varias de sus obras mayores.

No es lo que pudo ser (una obra de referencia del noir del siglo XXI), pero está rodada por un señor con mucho talento, y se nota. Al verla, además, a uno le entran ganas de leer la novela. Con un guión más pulido, un mayor metraje y un reparto más adecuado, La Dalia Negra podría ser esa joya que sólo asoma en algunos momentos.

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