TORRENTE 4: LETHAL CRISIS

TORRENTE 4: LETHAL CRISIS. 2011. 92´. Color.

Dirección : Santiago Segura; Guión: Santiago Segura; Dirección de fotografía: Teo Delgado;  Montaje: Alejandro Lázaro; Diseño de producción: Marta Alcover, José Luis Arrizabalaga y Biaffra; sica: Roque Baños; Producción: Santiago Segura, Mercedes Gamero y María Luisa Gutiérrez, para Amiguetes Entertainment (España).

Intérpretes: Santiago Segura (José Luis Torrente); Kiko Rivera (Rin Rin); Tony Leblanc (Tío Gregorio); Enrique Villén (Ramírez); Goyo Jiménez (Jefe de seguridad); Francisco (Rocamora); Xavier Deltell, Barragán, María Lapiedra, Florentino Fernández, Andreu Buenafuente, Santiago Urrialde, Cañita Brava, Carlos Areces, Ernesto Sevilla, Javier Gutiérrez, Tomás Pozzi, Fernando Esteso, Silvia Abril, Yolanda Ramos, Carmen de Mairena, Belén Esteban, Kiko Matamoros, David Fernández, Hombres G, David Bisbal, Sergio Ramos, Kun Agüero, Álvaro Arbeloa, Gonzalo Higuaín, Cesc Fábregas, Sonia Monroy, Joselito, El Dioni, Emma Ozores, Juanito Navarro, El Langui, El Gran Wyoming, Risto Mejide, José Mota, Ana Obregón.

Sinopsis: Después de sembrar el caos como jefe de seguridad en una boda de alto copete, Torrente es víctima de una emboscada y acaba en la cárcel. Allí, intentará fugarse y ajustar cuentas con quienes le tendieron la trampa.

Después de la gran acogida popular que obtuvo la floja tercera parte de la saga, Santiago Segura comprendió que el público iría de todas formas a ver las películas de Torrente, fueran éstas como fueran, e hizo lo que haría todo buen español: echarse a dormir después de haberse creado la fama. La cuarta entrega de las aventuras del policía más casposo de las Españas se estrenó en 3-D, lo que supongo hacía más espectacular el visionado, e imagino que explica la sucesión de explosiones y tías en pelotas. Detrás de la espectacularidad, sin embargo, habita la nada más absoluta.

Lo mejor que puede decirse del guión es que no existe. Hay un reguero de escenas inconexas (algunas copiadas de otras películas, desde Rompehuesos a Evasión o victoria), unidas de cualquier manera, sólo para justificar la interminable sucesión de cameos, entre los que abundan las caras de famosetes y escasea el talento. Y lo que es peor: Torrente 4 apenas hace gracia, pues se ha perdido la chispa (y el tono subversivo) de la primera entrega, los chistes se repiten como el ajo y lo cutre se impone. El peor episodio de La que se avecina es mucho más divertido que este aparatoso despropósito sin gracia, que provoca más sonrojo que sonrisas.

En la película se mezclan, sin ningún criterio, actores de verdad con la habitual troupe de famosetes que se aprovecha de la estupidez ajena para vivir como Dios. El personaje de Torrente está agotado, y Segura se muestra incapaz de darle nuevos bríos, limitándose a repetir los chascarrillos de siempre. De Kiko Rivera, lo mejor (y lo peor) que puede decirse es que no da la sensación de actuar demasiado. Enrique Villén o Emma Ozores merecen más de lo que esta película les ofrece. El resto se limita a poner la jeta, dejarse de ver y, en la gran mayoría de los casos, demostrar que no les ha llamado Dios por el camino de la interpretación.

Poco más que decir, salvo que la saga de Torrente ha muerto ahogada en su propia caspa.

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