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LAS BRUJAS

LE STREGHE. 1967. 116´. Color.

HISTORIA Nº1 : La strega bruciata viva. Dirección: Luchino Visconti; Guión: Cesare Zavattini, Giuseppe Patroni Griffi; Dirección de fotografía: Giuseppe Rotunno;  Montaje: Mario Serandrei; Diseño de producción: Mario Garbuglia y Piero Poletto; Música: Ennio Morricone, Piero Piccioni; Producción: Dino De Laurentiis, para Dino De Laurentiis Cinematografica-L.P.A.A. (Italia).

Intérpretes: Silvana Mangano (Gloria); Annie Girardot (Valeria); Francisco Rabal (Paolo); Massimo Girotti, Clara Calamai, Helmut Berger, Elsa Albani, Nora Ricci.

Sinopsis: Gloria es una gran estrella de cine que va a visitar a unos amigos en Kitzbühel. Allí, los hombres se dedican a cortejarla y las mujeres, a despellejarla.

HISTORIA Nº2 : Senso civico. Dirección: Mauro Bolognini; Guión: Mauro Bolognini, Age, Scarpelli y Bernardino Zapponi; Dirección de fotografía: Giuseppe Rotunno;  Montaje: Nino Baragli; Diseño de producción: Mario Garbuglia y Piero Poletto; Música: Ennio Morricone, Piero Piccioni; Producción: Dino De Laurentiis, para Dino De Laurentiis Cinematografica-L.P.A.A. (Italia).

Intérpretes: Silvana Mangano (Mujer con prisa); Alberto Sordi (Elio Ferocci).

Sinopsis: Un accidente provoca un atasco en Roma. Una mujer que llega tarde a una cita decide ofrecerse para llevar al hospital al conductor de la furgoneta, que ha resultado herido.

HISTORIA Nº3 : La terra vista dalla luna. Dirección: Pier Paolo Pasolini; Guión: Pier Paolo Pasolini; Dirección de fotografía: Giuseppe Rotunno;  Montaje: Nino Baragli; Diseño de producción: Mario Garbuglia y Piero Poletto; Música: Ennio Morricone, Piero Piccioni; Producción: Dino De Laurentiis, para Dino De Laurentiis Cinematografica-L.P.A.A. (Italia).

Intérpretes: Silvana Mangano (Assurdina Cai); Totò (Ciancicato Miao); Ninetto Davoli (Baciu Miao); Ennio Antonelli, Mario Cipriani.

Sinopsis: Cianciato se queda viudo y planea conseguir una nueva esposa. Pacta con su hijo Baciu encontrar a una mujer que sea del gusto de ambos y, por fin, encuentra a Assurda, una sordomuda.

HISTORIA Nº4 : La siciliana. Dirección: Franco Rossi; Guión: Franco Rossi, Luigi Magni y Roberto Gianviti; Dirección de fotografía: Giuseppe Rotunno;  Montaje: Giorgio Serrallonga; Diseño de producción: Mario Garbuglia y Piero Poletto; Música: Ennio Morricone, Piero Piccioni; Producción: Dino De Laurentiis, para Dino De Laurentiis Cinematografica-L.P.A.A. (Italia).

Intérpretes: Silvana Mangano (Nunzia); Pietro Tordi (Padre).

Sinopsis: Nunzia es una mujer ultrajada que decide comunicarle a su padre quién es el hombre que la deshonró.

HISTORIA Nº5 : Una sera come le altre. Dirección: Vittorio De Sica; Guión: Cesare Zavattini, Fabio Carpi y Enzo Muzii; Dirección de fotografía: Giuseppe Rotunno;  Montaje: Adriana Novelli; Diseño de producción: Mario Garbuglia y Piero Poletto; Música: Ennio Morricone, Piero Piccioni; Producción: Dino De Laurentiis, para Dino De Laurentiis Cinematografica-L.P.A.A. (Italia).

Intérpretes: Silvana Mangano (Giovanna); Clint Eastwood (Carlo); Valentino Mocchi, Gianni Gori, Angelo Santi, Pietro Torrisi.

Sinopsis: Con el paso de los años, el matrimonio de Giovanna y Carlo ha caído en la monotonía.

Las brujas es una película en cinco episodios urdida por el productor Dino De Laurentiis a mayor gloria de su esposa, Silvana Mangano. La actriz de Arroz amargo aprovecha este vehículo para su lucimiento a la orden de algunos de los directores más importantes del cine italiano. Por ejemplo, Luchino Visconti, quien dirigió el capítulo que abre el film, La bruja quemada viva. Desde luego, este mediometraje no puede incluirse entre lo más selecto de su obra, pero sí contiene algunos de los elementos definitorios de su filmografía, como la mirada entre cómplice y acusadora hacia el modo de vida de las personas de clase alta. En el rol más autobiográfico de los cinco, Mangano interpreta a una diva de la pantalla que se refugia en casa de unos amigos para descansar, aunque lo que allí encuentra es básicamente envidia (la que sienten hacia ella sus amigas), lujuria (la que despierta entre los hombres) e hipocresía (este defecto lo comparten todos: la mejor frase del capítulo es… la sinceridad sólo es útil para los juegos de salón). A pesar de que en esta ocasión Visconti está más frío que inspirado, y que su episodio es el que menos casa con el tono general del film, no es un trabajo desdeñable.

El segundo capítulo, Sentido cívico, es básicamente una ocurrencia ingeniosa, en la que se nos muestra lo poco que suele haber detrás de más de cuatro actos altruistas. Brillante cortometraje, que deja una sonrisa malvada en el rostro del espectador y se aleja un tanto del registro habitual de su director, Mauro Bolognini.

La tercera historia la firma Pier Paolo Pasolini, y sólo con decir esto ya se dicen muchas cosas. El cineasta boloñés idea una fábula surrealista con moraleja en la que ofrece su tono más lúdico y desenfadado. La tierra vista desde la luna contiene algunos de los momentos más divertidos de toda la película, sin dejar por ello de ser un cuento moral (como la obra entera de su director). Esta pequeño film es un buen ejemplo de que, muchas veces, las tesis entran mejor con una sonrisa.

El cuarto episodio, de Franco Rossi, es más bien una broma, en la que se parodia la beatería extrema de los sicilianos, así como su exagerado sentido del honor y la venganza. Divertida, a secas.

El último capítulo, Una noche como cualquier otra, es posiblemente el mejor de todos. El ingenioso modo en el que Vittorio De Sica narra el desgaste de un matrimonio, y la brillante puesta en escena de las fantasías de la esposa, forman un conjunto siempre divertido y, a ratos, de alto calado cinematográfico.

El tono general de la película es de comedia. Muy pop, muy psicodélica, como era propio de la época en que se rodó. Es interesante ver cómo grandes nombres del cine italiano como Ennio Morricone o Giuseppe Rotunno son capaces de amoldarse a los gustos y exigencias de los respectivos directores (y, por supuesto, del productor y artífice de la película) sin que por ello su personalidad se difumine. De Laurentiis da mucha más cancha (es decir, metraje) a los directores más renombrados, y ello redunda en beneficio de una película estimable, en la que Silvana Mangano puede ofrecer todos sus registros interpretativos: una diva en crisis, una superficial conductora, una sordomuda, una siciliana histérica y una ama de casa amargada le sirven para lucirse y demostrar que podía ser una muy buena actriz cuando sus personajes se lo permitían. De sus acompañantes, poco malo hay que decir: en el episodio de Visconti, Annie Girardot actúa de maravilla (por momentos, eclipsa a la estrella de la función), y Francisco Rabal cumple a la perfección en su papel de anfitrión lujurioso. Destacar que, un cuarto de siglo después, Visconti incluye en el elenco a la pareja que protagonizó su ópera prima, Massimo Girotti y Clara Calamai, y que Helmut Berger ya anda por allí. El segundo y tercer episodios tienen en común la presencia de dos grandes cómicos, Alberto Sordi y Totò, cuya aportación eleva el conjunto. Lo que hace el segundo en el capítulo dirigido por Pasolini es sencillamente magistral. Los dos últimos episodios son los más brillantes de la Mangano, temperamental y explosiva. En el mediometraje de De Sica llama la atención ver a Clint Eastwood, el héroe de los spaghetti-westerns (hay una broma al respecto) convertido en un esposo capaz de aburrir a las ovejas, y desde luego a su media naranja. Lo hace bien, pero es la protagonista quien rompe y rasga.

Las brujas es un produco muy de su época, pero que más allá de sus excesos pop puede ser perfectamente disfrutable en la nuestra, como no puede ser menos confluyendo en ella tantos nombres importantes en la historia del cine.

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