¿QUÉ FUE DE BABY JANE?

WHAT EVER HAPPENED TO BABY JANE? 1962. 132´, B/N.

Dirección: Robert Aldrich; Guión: Lukas Heller, basado en la novela de Henry Farrell; Dirección de fotografía: Ernest Haller;  Montaje: Michael Luciano; Música: Frank DeVol;  Dirección artística: William Glasgow; Producción: Robert Aldrich, para The Associates & Aldrich Company-Warner Bros.-Seven Arts (EE.UU.).

Intérpretes: Bette Davis (Baby Jane Hudson); Joan Crawford (Blanche Hudson); Victor Buono (Edwin Flagg); Maidie Norman (Elvira); Anna Lee (Mrs. Bates); Marjorie Bennett (Dehlia Flagg); Bert Freed, Wesley Addy, Maxine Cooper, Anne Barton, Julie Allred, Dave Willock, William Aldrich, Russ Conway.

Sinopsis: En 1917, Baby Jane Hudson es la más famosa estrella infantil del espectáculo. Mimada y caprichosa, es envidiada por su hermana, Blanche. Años más tarde, las tornas han cambiado: Blanche es una gran estrella de cine, y Jane una actriz en decadencia, más famosa por sus escándalos y su alcoholismo que por sus películas. Hasta que un día ocurre un accidente tras el que Blanche queda postrada en una silla de ruedas.

Después de un notable western de encargo como El último atardecer, Robert Aldrich se embarcó en un proyecto personal para el que se rodeó de buena parte del equipo técnico de El gran cuchillo, otra de sus obras de autor. Al igual que en aquella película, la puesta en escena es teatral, aunque ¿Qué fue de Baby Jane? se base en una novela y no en un drama. Por esta u otras razones, lo cierto es que, en unos pocos años, los que transcurrieron entre uno y otro film, la capacidad de Aldrich para darle entidad cinematográfica propia a una historia que dura más de dos horas, y que transcurre en buena parte en un único escenario, parece haberse multiplicado.

¿Qué fue de Baby Jane? puede entenderse como una película de terror. Y no sólo por la inquietante atmósfera que desprende la mansión en la que viven recluidas las hermanas Hudson, ni por sus (algunos muy truculentos) golpes de efecto, sino por el devenir de la relación sadomasoquista que existe entre Jane y Blanche, la cual, con el paso del tiempo (su crueldad es el otro gran tema del film), se convierte en un verdadero tratado sobre el odio. La niña prodigio estrellada en la edad adulta, y la jovencita segundona que con la edad se convierte en una célebre actriz, han hecho de su mutua animadversión la verdadera razón de su existencia. Un hecho traumático, el accidente tras el que Blanche queda inválida, es el principio del fin de dos personas que se necesitan tanto como se odian. Lo que hay detrás (décadas de veneno bañado en alcohol) lo explica Aldrich con virtuoso detallismo y puño de hierro en una película que reúne sus mejores características como realizador cinematográfico: la capacidad para construir una obra personal a partir de material literario ajeno, su gran dirección de actores, la bien digerida influencia de Orson Welles en la composición de los planos y los movimientos de cámara, el talento para las escenas de acción y para captar las reacciones de personajes siempre en situaciones límite, su manera de tomar posición sin resultar maniqueo o la agudeza con la que muestra unas almas tan desgarradas como el vestido amarillo de Belle en El último atardecer. Todas esas virtudes se encuentran, en grado sumo, en ¿Qué fue de Baby Jane?, una película que es mucho más que el ejercicio de estilo granguiñolesco que no pocos críticos enfermos de autocomplacencia han querido ver. Si, como Oliver Stone hizo decir a Jim Morrison en The Doors, el odio es un sentimiento muy subestimado, este film, que se apoya en un magnífico guión de Lukas Heller, debería ser objeto de estudio. Aldrich lo explica todo: que las taras que tenemos de niños nos explotarán en la cara en la edad adulta, que por mucho que lleguemos a ser siempre querremos ser otros, que el sueño del éxito y la realidad del fracaso producen monstruos, que el odio solapado puede ser aún más destructivo que el sincero, que el infierno no son sólo los demás, que muchas veces el odio más puro se camufla con el disfraz de la compasión. Los papeles de víctima y verdugo sólo parecen claros en tanto uno no se acerca lo suficiente: al final, cuando se nos explica la verdadera historia del accidente de Blanche, Aldrich pone la guinda a su malsano y magnífico pastel.

Como ya se ha dicho, el director reclutó de nuevo a buena parte de su equipo técnico habitual, aunque quien destaca es un clásico que jamás había trabajado con Aldrich, el director de fotografía Ernest Haller. La música de Frank DeVol está entre sus mejores logros, aunque a veces peque de efectismo, y la labor de montaje es excelente.

El duelo actoral es de los que hacen época. Dice la leyenda que el rodaje de ¿Qué fue de Baby Jane? fue de todo menos tranquilo, y que la relación entre sus actrices protagonistas no fue mucho mejor que la que mantenían en la película los personajes que interpretaban, pero lo cierto es que las actuaciones de Bette Davis y Joan Crawford son de antología. La Davis, para mí la mejor actriz de siempre, compone un personaje cuya mera presencia asusta (eso, por no hablar de sus actos), pero no se queda ahí: las escenas en las que imita la voz de su hermana son geniales, y el patetismo que sugiere cuando recuerda su glorioso pasado resulta conmovedor. En una de las escenas clave de la película, Jane Hudson recupera sus ropas infantiles, canta y baila su canción más exitosa… y grita horrorizada cuando ve reflejado en el espejo su rostro hecho añicos por la edad y el alcohol. En dos palabras, eso es saber actuar. Joan Crawford no le va muy a la zaga a Bette Davis en lo que se refiere a brillantez interpretativa. Durante gran parte del metraje, su papel es el de una víctima, pero una de las mejores de la historia del cine. Sólo una actriz de su calibre podía haber ofrecido una réplica tan valiosa frente al despliegue de su compañera/enemiga. El resto del reparto es casi lo de menos, aunque al ver a Victor Buono uno piensa que sería el Ignatius Reilly perfecto. La película son Jane y Blanche, Davis y Crawford. Los demás actores aparecen poco y nunca consiguen eclipsar a una pareja protagonista mítica.

Obra maestra. ¿Qué fue de Baby Jane? es la película que deben ver quienes no creen que Robert Aldrich sea uno de los directores importantes del cine americano antes de cerrar la boca y volver a sus cosas.

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