INSTINTO BÁSICO

BASIC INSTINCT. 1992. 125´. Color.

Dirección:  Paul Verhoeven; Guión: Joe Eszterhas; Director de fotografía: Jan De Bont;  Montaje: Frank J. Urioste; Música: Jerry Golsdmith;  Diseño de producción: Terence Marsh; Vestuario: Nino Cerruti, Ellen Mirojnick; Producción: Alan Marshall, para  Carolco Pictures-Le Studio Canal +(EE.UU).

Intérpretes: Michael Douglas (Nick Curran); Sharon Stone (Catherine Tramell); George Dzundza (Gus); Jeanne Tripplehorn (Doctora Beth Garner); Denis Arndt (Teniente Walker); Leilani Sarelle (Roxy); Bruce A. Young (Andrews); Chelcie Ross (Capitán Talcott); Dorothy Malone (Hazel Dobkins); Wayne Knight, Daniel Von Bargen, Stephen Tobolowsky, Benjamin Mouton, James Rebhorn.

Sinopsis: Una exestrella del rock ha sido brutalmente asesinada. La principal sospechosa del crimen es una bella y millonaria escritora, Catherine Tramell, amante del difunto. El detective Nick Curran será el encargado de llevar la investigación, y pronto se sentirá irremisiblemente atraído por la bella Catherine.

El director Paul Verhoeven jamás se ha andado con remilgos a la hora de mostrar el sexo y la violencia en sus películas. Había aterrizado en Hollywood unos años antes, y dirigido dos films de ciencia ficción de calidad y notable éxito comercial, Robocop y Desafío total, antes de realizar Instinto básico, que se basaba en un muy bien pagado guión de Joe Eszterhas que era una garantía de éxito. Sexo y muerte, violencia e intriga, el libreto tenía todo lo necesario para arrastrar a los espectadores a las salas de cine. Para ello necesitaba un director y unos intérpretes valientes, y a fe que los tuvo.

Nick Curran es un buen e impulsivo policía que se vio implicado años atrás en un tiroteo que causó la muerte de dos turistas, e intenta rehabilitarse de sus problemas con el alcohol y la cocaína. Su único amigo es su compañero, Gus, y tuvo una relación sentimental con la psiquiatra que lleva su caso para Asuntos Internos, Beth Garner. Cuando la estrella del rock retirada Johnny Boz aparece asesinada en su apartamento después de una intensa sesión de sexo y drogas, Curran y Gus se encargan de la investigación, y siguen la pista de la amante de Boz, Catherine Tramell, una mujer bella, inteligente, desinhibida y malvada. Toda una femme fatale, que lentamente va atrapando a Nick en su tela de araña y amenaza con convertirle en su próxima víctima. Curran, convencido de la culpabilidad de Catherine y al mismo tiempo cautivo de sus encantos, no rehuye el peligro (Catherine está escribiendo una novela cuyo protagonista es un oficial de la policía que acaba asesinado por una mujer) y juega a todos los juegos que ella le propone con la intención de ser él quien la atrape a ella.

Instinto básico es la quintaesencia del thriller erótico. En su momento, fue un impresionante éxito de taquilla que catapultó al estrellato a Sharon Stone, ratificó a Michael Douglas como uno de los actores más cotizados del star system hollywoodiense y encumbró tanto a su guionista como a su director, aunque para ambos el éxito de este film fue un caramelo envenenado. La abierta exposición de la sexualidad que se hace en la película fue excesiva para la hipócrita sociedad norteamericana, que también se escandalizó por un lenguaje que jamás retrocede ante lo soez, y no disfrutó en absoluto con las continuas, muy socarronas y nada veladas críticas que dicha sociedad recibe a lo largo de toda la película. Por si esto fuera poco, la película indignó a los colectivos feministas y homosexuales, y su decidida apuesta por lo políticamente incorrecto la ayudó a reventar taquillas a costa de granjearse enemigos poderosos. Instinto básico es uno de esos éxitos que luego te hacen pagar con creces.

Por encima de todo, y más allá del polvo del siglo, del cruce de piernas y del chorreo de sangre a golpe de picahielos, hay película. Es cierto que el guión es tramposo, pero Verhoeven, que en este film demuestra ser un alumno muy aventajado de Sir Alfred Hitchcock (cuya huella está presente durante todo el metraje, empezando por esas calles de San Francisco que tanto nos recuerdan a Vértigo, también una película de guión imposible), crea una obra hipnótica, y sabe ser personal y marcar estilo al tiempo que le da al público lo que quiere, más allá de puritanismos y monsergas. Su cine es mucho más valiente y efectista que sutil, e Instinto básico un excelente compendio de las constantes de su obra. Puede gustar o no, pero la película está francamente bien hecha, el trabajo de Jan De Bont en la fotografía es fantástico, y la banda sonora de Jerry Goldsmith, una de las mejores de las últimas décadas, con un tema principal que ha pasado a la historia del cine con todos los honores. Y sí, las escenas de sexo son de las que no se olvidan. De hecho, muchas actrices famosas rechazaron el papel protagonista por su elevada carga sexual, lo que al final fue una gran suerte, pues Sharon Stone, actriz a la que Verhoeven ya había dado un rol relevante en Desafío total y criatura endiabladamente bella, es la Catherine Tramell perfecta: sexy, inteligente, perversa y retorcida, siempre un enigma. Ella es quizá la mejor baza de un film que, como ya he escrito, tiene otras varias. Michael Douglas, actor discutido pero con muy buen ojo para protagonizar películas polémicas y exitosas, demuestra, como ya hizo en Wall Street y posteriormente haría en Un día de furia y Jóvenes prodigiosos, que cuando el film es bueno él sabe estar a la altura. Se necesitaba que hubiera química entre la pareja protagonista, y aquí la hay a chorros. Del resto del reparto, me quedo con George Dzundza, en el papel del inseparable compañero de Curran, y con la aparición de la veterana Dorothy Malone, actriz destacada en los tiempos dorados de Hollywood.

A lo largo de la historia del cine, y sobre todo después del fallecimiento del maestro, se han rodado infinidad de películas claramente influenciadas por las de Alfred Hitchcock. La mayoría de ellas no pasan de ser copias malas de las obras mayores del cineasta londinense. Instinto básico es una de las más honrosas excepciones a esta norma no escrita del thriller moderno y, veinte años después de su estreno, sigue teniendo todas las cualidades que la hicieron triunfar.

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