ILUMINACIONES

WALTER BENJAMIN. Para una crítica de la violencia y otros ensayos. Iluminaciones IV. Taurus. 164 páginas.

En este volumen se reúnen ocho ensayos breves sobre diversos temas, que permiten tener un punto de vista bastante amplio de la obra del autor. La filosofía del lenguaje, el análisis literario y la crítica al fascismo están, cómo no, presentes. Por supuesto, a cada lector le interesarán mucho más unos temas que otros, o podrá estar más o menos de acuerdo con los planteamientos del autor, pero es innegable que detrás de cada texto hay mucha erudición, voluntad de comunicar y escasas concesiones a lo críptico, muchas veces utilizado en literatura y en filosofía para camuflar la ausencia de contenido.

Cuatro de los textos reunidos en el libro son de lectura ampliamente recomendable: el primero, Para una crítica de la violencia, trata de la relación de ésta con dos conceptos muchas veces enfrentados: el derecho y la justicia. Era un tema interesante en una Europa que a duras penas intentaba recuperarse de los efectos de la Primera Guerra Mundial, y lo sigue siendo hoy. A Benjamin no se le escapa que todo derecho tiene su origen en la violencia, entendida ésta como medio (por ejemplo, en los casos de la guerra o de las huelgas, que son susceptibles de implantar o modificar condiciones de derecho), y que en el fondo todo sistema jurídico no deja de ser, grosso modo, un mecanismo de defensa de su/s autor/es frente a sus imitadores futuros. Por tanto, “y en lo que concierne a la persona individual como sujeto de derecho, la tendencia actual es de frustar fines naturales personales en todos los casos en que para satisfacerlos pueda hacerse uso de la violencia”. Es decir, conservar el derecho dado excluyendo la violencia individual, monopolizándola por medio del militarismo y la policía. Tampoco se ha de ocultar que todo contrato implica violencia, aunque sólo sea como mera posibilidad en caso de incumplimiento por una de las partes firmantes. No obstante, en el ámbito individual sí se da con frecuencia la resolución pacífica de conflictos, cosa que no suele ocurrir cuando la disputa afecta a clases o naciones. Benjamin cita a Sorel (de cuyas Reflexiones sobre la violencia tratará este blog más adelante) y a Hermann Cohen, si bien sus conclusiones sobre la cuestión no me resultan del todo satisfactorias, puede que por mi alergia al misticismo.

Teorías sobre el fascismo alemán, el segundo ensayo, además de ridiculizar la glorificación de la guerra hecha en la colección de ensayos Guerra y guerreros, realizada (o perpetrada, según se mire) por Ernst Jünger y otros autores de similar catadura política y menor talento, nos muestra a un hombre que supo ver, y combatió, al monstruo del nazismo mucho antes de la llegada de Adolf Hitler al poder. Muchas veces me he preguntado cuántos de los grandes nombres de la política, de las artes o de la industria actuales, todos tan demócratas, hubieran militado en el NSDAP, o colaborado activamente con el nazismo, de haber sido alemanes adultos en la década de 1930. Las alternativas eran, no se olvide, la prisión, el exilio o la muerte. Las ventajas, muchas. Valga lo mismo para la España franquista. ¿O acaso esos normalísimos tarados de diverso pelaje que nos rodean en la oficina, en el metro o en el bar hubieran elegido la resistencia en lugar de la complacencia? ¿Qué hubiera hecho uno mismo? Benjamin reunía todos los atributos posibles para ser una víctima del nazismo, y vaya si lo fue. Pero supo ver la clase de monstruo que estaba detrás de esas loas al espíritu bélico. Ah, el texto es muy brillante, por cierto.

Los otros dos ensayos que han justificado con creces mi lectura del libro son los dos últimos: El Narrador y Franz Kafka. En ellos aparece el erudito literario que hay en Benjamin, capaz de desmenuzar las diferencias entre narración, novela e información, y las consecuencias sobre la primera del predominio de las dos últimas en la era moderna, o de establecer los rasgos comunes y la evolución de la obra de Kafka a partir de un amplio conocimiento, no sólo de su obra, sino también de su época. Un breve texto que para mí se ha convertido en imprescindible a la hora de (re) leer y entender al autor checo. El resto de ensayos, sin ser desdeñables, me han parecido de menor interés, seguramente más por los temas tratados que por cómo se tratan.

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