CERVEZA

Frase sobre uno de mis hobbies favoritos, escrita por todo un experto en la materia, Charles Bukowski, en su poema Cómo ser un gran escritor:

“LA CERVEZA ES UNA PROLONGACIÓN DE LA SANGRE”.

EUROBASKET 2011: EL DÍA DESPUÉS

Finalizó el Eurobasket de Lituania con el triunfo de la mejor selección del continente: España. En general, ha sido un torneo en el que el nivel baloncestístico no ha sido especialmente destacable, pero en el que los resultados han hecho justicia al juego desarrollado por cada uno de los participantes: liderada por Juan Carlos Navarro, merecedísimo MVP del campeonato, España ha hecho valer su gran talento y su extenso arsenal de recursos ofensivos para vencer sin agobios en los encuentros decisivos, practicando además un baloncesto rápido, alegre y ofensivo que incluso contagió a Macedonia y Francia, sus dos últimos rivales por el título. Junto a Navarro, es justo destacar la superioridad en el juego interior de los hermanos Gasol, la dirección de José Manuel Calderón, el poder intimidatorio de Serge Ibaka y lo bien que ha aprovechado Víctor Sada los escasos minutos de que ha dispuesto. De cara a futuros campeonatos, sería de desear que los más jóvenes (Rudy -impresentable falta antideportiva la suya en la final, por cierto-, Llull y en especial un muy decepcionante Ricky Rubio) dieran el paso adelante que ya ha dado Marc Gasol, único de los estandartes de la selección española que no pertenece a la generación, ya treintañera, de los juniors de oro, y asumieran mayores niveles de protagonismo de cara al ya cercano relevo generacional, aunque de cara al próximo gran reto, las Olimpiadas de Londres, España tiene poco que cambiar para ser segura medallista, sin descartar el oro.

Francia, liderada por Tony Parker, ha hecho un buen campeonato. La clase de Batum y el poderío de Noah han hecho crecer a una selección que ha superado mis expectativas previas al torneo. En la final optaron por jugarle a España de tú a tú, cosa que los aficionados al baloncesto han de agradecer, y dieron siempre la cara, quizá para hacer olvidar el penoso espectáculo de su autoderrota de la semana anterior, frente al mismo rival, para asegurarse mejores cruces. Con todo, exitosa participación gala y merecido billete para los Juegos Olímpicos en los que, jugando al mismo nivel, tienen buenas opciones de medalla.

Rusia, con un gran Kirilenko, mucha polivalencia y poderío físico y un gran entrenador como David Blatt, ha sabido aprovechar sus cualidades, así como el hecho de haber jugado las dos primeras fases en la parte más sencilla del cuadro, y se ha llevado con todo merecimiento la medalla de bronce. Se trata de un equipo joven, sólido y difícil de batir, que sin embargo carece de la mentalidad ganadora imprescindible para ser una primera potencia baloncestística a nivel mundial. No obstante, su actuación ha sido casi impecable.

El cuarto semifinalista fue el invitado sorpresa, Macedonia, una selección que, con muy poco (el maravilloso McCalebb, buena defensa, ninguna presión y una confianza a prueba de bomba en su juego) ha conseguido ser el equipo revelación y dejar fuera de las medallas a la anfitriona Lituania, selección que encabeza una lista de decepciones en la que han de figurar necesariamente Serbia, Croacia y Turquía. A la anfitriona, falta de carácter y liderazgo, le pudo la presión y cayó estrepitosamente en cuartos de final, ronda en la que suele verse de qué pasta está hecho un equipo. Serbia ha ido de más a menos, y su ausencia en las Olimpiadas de Londres tendría que provocar un replanteamiento, tanto en la composición del equipo como en la figura del seleccionador. Croacia, sin más, ha hecho el ridículo y Turquía… bueno, ha actuado como suele hacerlo cuando un campeonato se disputa fuera de su país.

En conclusión, triunfo merecido de España, nivel baloncestístico mejorable, mucho de que hablar para los buenos aficionados y ganas de que empiece la temporada oficial, con la sombra del lockout en la NBA planeando sobre todo lo demás.

EL SÁBADO, BLUES

A veces ocurren en Barcelona sucesos paranormales. Por ejemplo, que se celebre un evento musical gratuito y de calidad. Pues eso es el Festival de Blues de Barcelona, que ya va por la novena edición. Anoche fui a la sede del distrito de Nou Barris a empaparme de esa música de la que surge casi todo lo que ha venido después, musicalmente hablando.

El lugar es fantástico para disfrutar de la música al aire libre, y eso hice. Ocupé un asiento y asistí, en primer lugar, a la actuación de The Suitcase Brothers, la banda de blues catalana más exportable a decir de los entendidos. Nos ofrecieron un concierto casi enteramente acústico y lleno del blues más rural y descarnado. Sólo al final, con la aparición de invitados como Fred Kaplan o Nathan James, los hermanos Puertas ofrecieron un par de temas enchufados, poniendo punto final a un interesante espectáculo, muy indicado para quienes quieran entrar en el blues más tradicional.

El segundo concierto de la noche fue sencillamente espectacular. Desde el primer tema pude comprobar que la banda formada por el cantante de Tennessee Earl Thomas, el teclista escocés Paddy Milner y un puñado de excelentes músicos agrupados bajo el nombre de The Big Sounds tiene todo lo que hay que tener para brillar sobre un escenario: buenas canciones, un sonido realmente potente, presencia escénica y mucho, mucho talento. Cierto es que hubo mucho más soul y rhythm & blues que auténtico blues del Delta, pero  dio absolutamente igual. Los puristas pudieron disfrutar con una extensa y excelente versión de un clásico de Muddy Waters (interpretada justo después de una muy aplaudida incursión en el gospel a voz y piano), y buena parte del público acabó abandonando sus asientos y llenando las zonas más cercanas a un escenario del que a ratos salía pura magia. Si a esto añadimos que el sonido fue muy bueno, y que el final del concierto no tuvo lugar sobre el escenario, sino en la zona de merchandising, con el grupo finalizando su último tema rodeado de un público entregado, resulta fácil comprender que salí de Nou Barris convencido de que la idea de pasar la noche del sábado en el Festival de Blues fue todo un acierto.

Una de las canciones más aplaudidas de cuantas interpretaron anoche Thomas y compañía, aquí en una actuación de 2009.

Versión en estudio de otro de los temas que sonaron anoche:

 

7

Séptima píldora al canto. Antes de su lectura, introdúzcanse en una bolsa de basura una pandereta, un disco de villancicos y algo de turrón, láncese la bolsa por la ventana y el relato ya estará listo para ser leído.

Y MAÑANA ES NAVIDAD

Lunes 24 de diciembre.- En alguna parte he oído que hoy es Nochebuena, la noche del piadoso hipócrita feliz. Me he despertado deseando que Ana no estuviese ahí, acurrucada bajo las sábanas, pero estaba. Conozco a muchos hombres amargados porque sus mujeres se hartaron de ellos, y yo estoy amargado porque ya no sé qué hacer para que la mía me abandone de una vez y para siempre (tal vez por eso no se larga, la muy puta, porque sabe que me haría un favor). Me visto y me dirijo al maravilloso sí, bwana de cada día. No me he lavado, adoro que en la oficina digan que huelo mal mientras hablan del partido de ayer y piensan en ese polvazo que nunca echarán. Pues sí, huelo mal, como el café de la máquina y como lo que queda de sus cerebros- entregados- a- la- empresa- de- ocho- a- cinco.

Al salir a la calle veo el paisaje habitual: manadas de vendedores disputándose los restos del cadáver de una anciana, adolescentes fusilados junto al muro de la iglesia, madres de familia mendigando alegría para sus coños en la puerta del supermercado y portavoces de los desposeídos buscando desposeídos a quienes poseer. Sin novedad en el frente. Sí, por qué no, podría ser Nochebuena.

De vuelta al trabajo, he notado que algunos de mis compañeros se esforzaban en parecer contentos. Que yo sepa, a ninguno de ellos le tocó la lotería, ni una mujer que no sea su mujer, ni les faltan menos lustros para acabar de pagar la hipoteca del piso, pero es Nochebuena, ya saben, cava, turrón, suegra, mazapanes, besugo al horno, pequeños besugos asustando al perro… ¿quién osaría no estar alegre ante semejante perspectiva?

Las cinco. Por fin. Entro en un restaurante que promete buena comida, pero me encuentro con un letrero que dice: “Completo los días 24, 25, 26 y 31 de diciembre”. Lo intento en otros tres, cada uno un poco peor que el anterior, con el mismo resultado. Por lo que veo, los infelices lo tenemos casi tan difícil como los perros a la hora de cenar en un restaurante. Da igual, creo que en casa queda alguna lata de callos y si no, bajaré a comprar una.

LO QUE PUDO HABER SIDO

Más que por lo que hizo, lamento la muerte de Amy Winehouse por las cosas que podría haber hecho y ya no será posible escuchar. Su dueto con uno de los mejores crooners de la historia, Tony Bennett, deja claro que nos hemos perdido una voz capaz de dejarnos un ramillete de grandes canciones en un futuro ya imposible.

DRY MARTINI

Anoche estuve por primera vez en una de las coctelerías con más pedigrí de Barcelona, el Dry Martini. Es sabido que, fuera de las zonas eternamente canallas (en su mayoría colonizadas por los guiris) el ambiente nocturno de la ciudad en días laborables está entre lo desierto y lo deprimente, y el día de ayer no fue una excepción. El trayecto desde mi casa hasta el número 162 de la calle Aribau es de unos veinte minutos caminando, y durante el mismo apenas me crucé con una docena de personas. Una de ellas muy simpática, eso sí: se trataba de un anciano que captaba clientes para un club de alterne situado a unas dos calles de mi lugar de destino. Joder con la crisis.

El Dry Martini tiene clase, en los dos sentidos del término. Es uno de esos lugares en los que, si te caes al suelo, al levantarte estarás más limpio que antes del costalazo. Confieso que, en general, eso me hace sentir incómodo, me pasa siempre con el exceso de finura, también con las personas. Abrevio: los taburetes son cómodos, el gin fizz muy bueno ( a doce euritos; la clase, ya se sabe) y la clientela, al menos la de ayer, abominable. Viejos que juegan a ser jóvenes, que dicen estupideces y que no pueden disimular la pinta de haber trabajado en la vida lo mismo que yo trabajé ayer. En fin, búsquenme en el Boadas.

ESTUPIDEZ

Frase justamente célebre dicha por el prestigioso científico Albert Einstein:

“HAY DOS COSAS INFINITAS: EL UNIVERSO Y LA ESTUPIDEZ HUMANA. RESPECTO AL UNIVERSO, TENGO DUDAS”.

 

LO QUE SE HIZO, Y CÓMO SE HIZO

En pocas ocasiones he visto y oído una explicación tan clara sobre cómo funciona eso del proceso creativo como en este vídeo que adjunto.

OTRA PÍLDORA

Ahí va la píldora número seis. Absténganse de su lectura todos aquellos que nunca se han sentido asesinados por el cielo.

VUELTA A CASA

Tropezando con mi rostro/distinto de cada día/asesinado por el cielo.

FEDERICO GARCÍA LORCA, Vuelta de paseo

I´m the God´s lonely man.

ROBERT DE NIRO (Travis Bickle) en Taxi driver

Avenida Meridiana. Seis de agosto de 2003. 32 grados de temperatura, 60% de humedad. Sudo como el cerdo que tal vez soy. Olvidé el tabaco en el primer bar en que estuve y ahora voy por ahí con cigarrillos (en el segundo bar tenían), pero sin encendedor, obligado a dejar de lado mi mal disimulada misantropía porque es mejor parecer amable si quieres que alguien te dé fuego. No puedo pedírselo a una tía que esté buena, o como mínimo presentable, porque pensará que estoy tratando de ligármela, y eso no queda bien en alguien que metería a todos los babosos que pueblan la Tierra en un campo de concentración. Además, sudo mucho, huelo a vermut y en mi campo de visión tampoco se atisba ninguna tía buena. Por fin, paso al lado de una tía que tal vez estuvo buena a finales de los setenta y que acaba de encender un Lucky Strike. Necesito fumar, y ante eso no hay principios que valgan. Intento disimular mi jeta de asesino en serie y parece que lo consigo, porque a los diez segundos ya estoy llenándome los pulmones con ese humo que, como las discotecas y la sección de política de los periódicos, mata lentamente.

Aparece una tía buena, o eso creo, o quiero creer. Camiseta blanca, tetas de respetable tamaño (es curioso, pero en verano las tetas y las barrigas siempre son más grandes), mirada de haber pisado una mierda y falda tejana. Va en dirección contraria a la mía, como casi todas las de su especie. Justo antes de que nos crucemos, doy una intensa calada a mi cigarrillo, en parte como homenaje a Humphrey Bogart y, sobre todo, porque es el último del día y hay que aprovecharlo. Pasa. Nada pasa. Qué extraña fuga la de mi sex-appeal. La individua tampoco está lo bastante buena como para girarme a mirarle el culo, eso lo dejo para los que llevan diez años casados y hacen que Bailén 22 nade en la abundancia. Sigo caminando. Me gusta pasear por esta ciudad. Sería bastante mejor si todos esos especímenes que la desconocen por completo no se esforzaran en convertirla en una réplica de alguna urbe yanqui, o de ese pueblo del que jamás quisieron salir, pero aún así me gusta. Quepo, me han dejado algo de espacio y eso siempre es de agradecer.

Cojo el metro. En diez minutos estaré en la sin par Santaco y, algo más tarde, abriré la nevera para ver qué hay de cenar. A falta de coño, bien está el queso.

 

PASIÓN

Frase del pensador danés Sören Kierkegaard, famoso en España gracias a Faemino y Cansado:

“QUIEN SE PIERDE EN SU PASIÓN, PIERDE MENOS QUE QUIEN PIERDE LA PASIÓN”.