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SÉPTIMO DE CABALLERÍA

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7TH CAVALRY. 1956. 75´. Color.

Dirección: Joseph H. Lewis; Guión: Peter Packer, basado en una historia de Glendon H. Swarthout; Director de fotografía: Ray Rennahan;  Montaje: Gene Havlick; Música: Mischa Bakaleinikoff; Dirección artística: George Brooks; Producción: Harry Joe Brown, para Scott/Brown Productions-Columbia Pictures (EE.UU).

Intérpretes: Randolph Scott (Capitán Tom Benson); Barbara Hale (Martha Kellogg); Jay C. Flippen (Sargento Bates); Frank Faylen (Sargento Kruger); Jeanette Nolan (Charlotte Reynolds); Leo Gordon (Vogel); Denver Pyle (Dixon); Russell Hicks (Coronel Kellogg); Harry Carey Jr., Michael Pate, Donald Curtis, Frank Wilcox.

Sinopsis: Un capitán del ejército estadounidense debe responder a la acusación de cobardía por haberse ido de permiso en vísperas de la batalla de Little Big Horn.

Aunque las mejores películas de Joseph H. Lewis pertenecen al género negro, lo cierto es que este prolífico director filmó numerosos westerns, si bien ninguno de los cuales alcanzó el reconocimiento, muy merecido por otra parte, que sí obtuvieron obras como El demonio de las armas o Agente especial. Séptimo de caballería es una de esas películas sobre las que Randolph Scott cimentó su prestigio, aunque no figura entre las mejores que este actor protagonizó.

Hablamos de un film del Oeste típico de su época, que carece de elementos que le distingan del grueso de producciones del género que en aquellos años llenaban las pantallas cinematográficas del todo el mundo. La historia gira alrededor de Benson, un oficial del Ejército, hombre de confianza del general Custer, que es acusado de cobardía por no haber participado en la mayor derrota de los soldados yanquis frente a los indios, la batalla de Little Big Horn, presuntamente por haber recibido un permiso personal del general para ausentarse unos días e ir en busca de su amada, hija de un coronel por más señas. Para demostrar su valentía, Benson se presenta voluntario para liderar una misión poco menos que suicida: recuperar los cadáveres de Custer y el resto de oficiales caídos en la batalla, en un lugar ya dominado de nuevo por los indios, que lo consideran territorio sagrado.

Séptimo de caballería es una película que cualquier cinéfilo ha visto muchas veces, y se revela inferior a la gran mayoría de films protagonizados por Randolph Scott que contaron con Budd Boetticher como director. Todo es muy correcto, pero nada más, hasta la pirueta final, por la que Benson y sus hombres salen ilesos de una incursión en territorio indio que tenía todos los números para convertirse en una carnicería. Aquí, pasamos del tópico al absurdo, factor que lastra una película de la que, hasta entonces, había que destacar el vigor y la concisión de su puesta en escena, en la que nada era especialmente distinguido, pero todo estaba bien hecho y era capaz de entretener.

Nunca he sido un gran fan de Randolph Scott, que aquí vuelve a encarnar al tipo hierático y valeroso que fue el sello distintivo de su carrera, sin especiales virtudes y defecto a añadir a los habituales. El papel de Barbara Hale, buea actriz, no puede ser más tópico, y ella se limita a cumplir. Quizá el mejor del elenco sea el veterano, y eterno secundario del western, Jay C. Flippen, Jeanette Nolan sólo puede lucir su talento en una escena, y del resto del reparto me quedo como uno de los soldados pendencieros y traidores que se rebelan contra Benson.

Por resumir, un rutinario western que no figura entre los mejores rodados por sus principales artífices. Se deja ver, simplemente, y el final no ayuda a ensalzar el producto, sino más bien al contrario.

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