INTERSTELLAR

INTERSTELLAR. 2014. 169´. Color.

Dirección : Christopher Nolan; Guión: Jonathan Nolan y Christopher Nolan; Dirección de fotografía: Hoyte Van Hoytema;  Montaje: Lee Smith; Dirección artística: Dean Wolcott (Supervisión); Música: Hans Zimmer; Diseño de producción: Nathan Crowley; Producción: Christopher Nolan, Lynda Obst y Emma Thomas, para Legendary Pictures-Lynda Obst Productions-Syncopy-Warner Bros.-Paramount Pictures (EE.UU.-Canadá- Reino Unido).

Intérpretes: Matthew McConaughey (Cooper); Anne Hathaway (Brand); Jessica Chastain (Murph); Michael Caine (Profesor Brand); Matt Damon (Dr. Mann); John Lithgow (Donald); Ellen Burstyn (Murph anciana); Wes Bentley (Doyle); William Devane (Williams); David Gyasi (Romilly); Casey Affleck (Tom); Mackenzie Foy, Timothée Chalamet, Bill Irwin, Andrew Borba, Josh Stewart, Leah Caims, William Dickinson, Topher Grace, Jeff Hephner.

Sinopsis: En el futuro, la vida en la Tierra corre el riesgo de desaparecer por la polución atmosférica y la falta de alimentos. Un antiguo astronauta es reclutado para una misión cuyo objetivo es localizar planetas en los que sea posible la vida tal y como la entendemos.

Convertido en apenas ocho largometrajes en uno de los directores cinematográficos de mayor prestigio, Christopher Nolan decidió aprovechar el final de la trilogía de Batman para abordar su proyecto más ambicioso, Interstellar, película de ciencia-ficción de gran presupuesto cuyo objetivo era convertirse en el 2001 de nuestro siglo. Esas grandes pretensiones se alcanzaron sólo a medias.

Considero que Christopher Nolan es uno de los más destacados cineastas de nuestro tiempo. También que Interstellar posee una calidad que la sitúa muy por encima de los estándares del cine actual, especialmente del destinado al público mayoritario. No obstante, la película es un prodigio técnico que lo tiene todo para ser excepcional, pero no llega a conseguirlo. Sin haber visto Origen, el anterior proyecto de ciencia-ficción del director, es obvio que no puedo juzgar la evolución habida entre ambas, pero sí decir que el film arranca lento, que no adquiere el vuelo necesario hasta que Cooper parte al espacio y que los homenajes a Kubrick (y, por extensión, a Arthur C. Clarke, autor de los textos en los que el director estadounidense se basó en 2001), siendo numerosos, y a veces muy logrados, no bastan para igualarle: falta silencio y sobra discurso. La música de Hans Zimmer, siendo de primer nivel, no consigue el impacto de las naves espaciales moviéndose al ritmo de Strauss, y allí donde Kubrick utilizaba las imágenes y apelaba a la inteligencia del espectador, Nolan añade prolijas explicaciones (cuyo rigor científico no me considero capacitado para evaluar) que restan magia a la propuesta. Se aplaude que Nolan nos haga partícipes de su pasión por la ciencia, se comparte la idea de que, si algo ha de salvar a este planeta a la deriva, ese algo tendrá que surgir de sus mejores cerebros, algunos de los cuales se dedican a la astrofísica. Pero no se puede ser a la vez inteligentísimo, claro y mágico. Kubrick, que lo sabía, renunció con gusto al segundo aspecto para arrasar con los otros dos. Y Nolan, siempre acusado de ser un director frío, peca a veces de lo contrario, de buscar en exceso la conexión emocional con el espectador a través de una reflexión sobre la condición humana que hace especial énfasis en las relaciones paternofiliales, aspecto en el que la película consigue muy buenos momentos (la confesión del profesor Brand en su lecho de muerte, la materialización del fantasma de Murph), pero no la profundidad de la saga de El Padrino. En cuanto al final, creo que apela demasiado a la fe del espectador en lo que ha visto y oído, teniendo en cuenta todo lo que ha oído en forma de explicaciones científicas. Se acierta en presentarnos como seres regidos por nuestro instinto de supervivencia y nuestros sentimientos antes que por la razón. Al exponer esto es donde, en mi opinión, el film consigue sus mejores momentos en lo narrativo. En lo técnico, Interstellar es una verdadera maravilla, una obra de una calidad visual como pocas veces se ha visto en la gran pantalla. En los planos y en los movimientos de cámara hay belleza, hay poesía y hay virtuosismo, de un modo tal que lleva más lejos que nunca a un cineasta que ya había demostrado con anterioridad poseer un talento visual fuera de lo común.

No es Interstellar un film de actores, pero Nolan consiguió hacerse con algunos de los mejores, y eso beneficia el resultado. Matthew McConaughey ya me dejó claro en Mud que es un actor de categoría, y en su primer trabajo a las órdenes del director británico ratifica mucho de lo bueno que vi entonces, aunque su voz y su acento nunca conseguirán despertar mi entusiasmo. Anne Hathaway no me termina de convencer, y además no dispone del papel mejor escrito. Por el contrario, Jessica Chastain es una gran actriz y su interpretación está a la altura de su fama, las intervenciones de Matt Damon provocan algunos de los momentos más intensos de la película y los más veteranos, como Sir Michael Caine (convertido en actor-fetiche de Nolan), John Lithgow y una Ellen Burstyn que apenas aparece tres minutos en pantalla, nunca dejan de aportar su acreditado saber hacer. Bien Wes Bentley, justito Casey Affleck, correctos los adolescentes que interpretan a los hijos de Cooper.

Gran película, el mayor pero que puede ponérsele a Interstellar es lo alto que apunta. En mi opinión, su estructura circular no le favorece y sus cinco últimos minutos no acaban de estar a la altura de lo que vemos desde que Cooper se sube a la nave espacial. Dicho esto, no he visto una película mejor hecha en, al menos, lo que llevamos de siglo.

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